Con altas temperaturas, humedad mínima y ráfagas, el fuego obliga a redefinir tareas en terreno. Llegan brigadistas de Buenos Aires y se relevan equipos.
En la cordillera de Chubut, el combate contra los incendios entra en una etapa donde pesan más las condiciones ambientales que la cantidad de recursos desplegados. Para este domingo se espera una máxima cercana a 29°C, con humedad relativa mínima del 20% y vientos del oeste de hasta 40 km/h, un escenario que condiciona cada decisión operativa. En ese contexto, el operativo sigue activo, pero con ajustes permanentes en función del comportamiento del fuego.
El despliegue en terreno no se define de manera uniforme, ya que cada sector presenta dinámicas distintas. En el área de El Retamal, las tareas de circunscripción enfrentaron dificultades por el avance del fuego y la aparición de focos secundarios, lo que obligó a reforzar el trabajo con maquinaria pesada. Hacia el final de la tarde del sábado, una topadora y una cargadora, junto con equipos de agua y apoyo aéreo, lograron contener el frente más comprometido.
En otros sectores, la estrategia pasó por la observación activa y el enfriamiento preventivo, con recorridas constantes para detectar puntos calientes. Durante el sábado se asignaron 77 personas como personal de línea y 81 como personal de apoyo, alcanzando un total de 158 trabajadores en ese tramo del operativo. Esa distribución refleja la importancia de la logística y el sostén operativo en incendios de larga duración. De acuerdo con LA17.
El recambio de brigadistas se vuelve central para sostener el ritmo de trabajo sin exponer al agotamiento extremo a los equipos. Para este domingo se confirmó el arribo de 50 brigadistas desde Buenos Aires, mientras que 60 provenientes de Córdoba ingresan en esquema de reemplazo del personal que ya cumplió varios días en el terreno. Además, se incorporan 15 combatientes del Servicio Provincial de Manejo del Fuego de Neuquén, destinados a sectores puntuales según necesidad.
La situación más delicada se registra en el Parque Nacional Los Alerces, donde la superficie afectada estimada alcanza las 16.765 hectáreas, comprendiendo bosque nativo, arbustal, matorral y pastizal en el área Villa Lago Rivadavia – Lago Rivadavia. Allí, el trabajo se organiza por sectores con tácticas diferenciadas, de acuerdo con la topografía y el nivel de riesgo.
En el sector de Los Murmullos, las tareas avanzaron desde el área de Coronado hacia zonas altas, con el despliegue de 15 tramos de mangas para enfriar perímetros cercanos a puestos. En Villa Lago Rivadavia, brigadistas realizaron recorridas y enfriamientos sobre puntos calientes detectados durante el sábado, mientras que en Simón Marchand no se registró actividad en el perímetro, aunque se mantuvo la vigilancia.
El escenario más complejo se presenta en el pinar de Geréz hacia Piedras Bayas y Sánchez Core, donde el fuego avanza dentro de un cañadón cerrado, dificultando el ingreso de maquinaria pesada. En ese sector, el combate se realiza exclusivamente con herramientas manuales, acompañado por tareas de reconocimiento de terreno para planificar futuras intervenciones con topadora cuando las condiciones lo permitan.
En laguna Villarino, el trabajo combinó construcción de líneas manuales y lanzamientos de agua con helicóptero y helibalde, con cuadrillas reducidas en la zona alta para frenar el avance del fuego. En la entrada del bosque de lenga, se desplegaron autobombas, tótems y una cargadora, que construyó fajas sobre antiguos caminos forestales para facilitar tareas de enfriamiento.
Durante el sábado 31, el operativo en Los Alerces alcanzó un total de 284 efectivos, con el apoyo de 7 aviones hidrantes, 2 aviones anfibios, 1 avión observador y 2 helicópteros con helibalde, además de camionetas, cisternas y camiones. Para este domingo, la planificación vuelve a depender del viento y la visibilidad, factores que pueden redefinir prioridades en cuestión de horas.




