El dolor se transformó en protesta
A dos meses del devastador deslizamiento del Cerro Hermitte, que arrasó con viviendas históricas y dejó a decenas de familias a la deriva, la comunidad del barrio Sismográfica salió a las calles de Comodoro Rivadavia. Entre lágrimas y pancartas, los damnificados exigieron soluciones habitacionales urgentes frente a una crisis que no da tregua y una falta de respuestas oficiales que agrava el drama humano.
El desgarrador adiós a hogares de toda la vida
La marcha, que se movilizó desde el Ceret hasta las puertas del Palacio Municipal, fue el escenario de testimonios que reflejan la magnitud de la tragedia. Familias que habitaron el sector por décadas hoy ven cómo sus cimientos ceden ante la inestabilidad del terreno.
»Es un dolor tremendo, no pensé que iba a perder mi casa. Vivo ahí hace 40 años», relató una vecina entre sollozos mientras explicaba que, a pesar del peligro de derrumbe inminente, se resiste a despegarse de lo que queda de su propiedad. El sentimiento de despojo es unánime: para muchos, el desarraigo emocional es tan pesado como la carga económica de tener que costear un techo nuevo de forma imprevista.
Crisis habitacional y alquileres imposibles
El siniestro del cerro profundizó una problemática preexistente en Comodoro Rivadavia. Los afectados denuncian que se encuentran atrapados en un mercado inmobiliario con precios disparados y requisitos imposibles de cumplir. Muchos de los que perdieron su patrimonio hoy deben destinar ingresos que no tienen a alquileres temporales que, según sus propias palabras, «no se sienten como un hogar».
La crítica hacia las autoridades es contundente: aseguran que hasta el momento solo han recibido promesas vacías. «Mi papá se hace el fuerte, pero sé que está mal», confesó otra de las manifestantes, poniendo el foco en el impacto psicológico que el colapso del cerro ha tenido sobre los adultos mayores que dedicaron su vida a construir su vivienda en el barrio.
La incertidumbre de un colapso que no se detiene
Mientras el municipio evalúa los pasos técnicos a seguir, el tiempo corre en contra de las estructuras que aún quedan en pie. Los vecinos reclaman un plan de reubicación concreto o asistencia financiera real, ya que el riesgo de nuevos deslizamientos mantiene en vilo a todo el sector. La movilización de este miércoles es solo el inicio de un plan de lucha que promete endurecerse si la asistencia estatal no llega a tiempo para quienes hoy duermen con la incertidumbre de no tener un lugar propio.




