El exministro de Economía analizó el rumbo actual: destacó la baja de la inflación pero alertó sobre el estancamiento, la disparidad sectorial y la desaceleración en la lucha contra los precios. También respaldó la reforma laboral, aunque con reparos.
El gobierno de Javier Milei logró estabilizar la macroeconomía y evitar un colapso hiperinflacionario, pero ahora enfrenta el desafío de reactivar una economía que «sigue planchada». La frase pertenece a Hernán Lacunza, exministro de Economía, quien analizó en detalle la situación actual y los desafíos que vienen.
Según Noticias Argentinas (NA) por Splendid AM 990, el economista hizo un balance con luces y sombras: celebró el ordenamiento fiscal y la baja de la inflación, pero advirtió sobre la disparidad sectorial, la lentitud de la desinflación y la necesidad de no tomar atajos.
Lo bueno, lo malo y lo que falta
«Hace dos años el desafío era evitar una hiperinflación o un problema bancario. Eso se resolvió atacando el agujero fiscal financiado con emisión», recordó Lacunza. Destacó que la inflación bajó de niveles superiores al 200% anual a alrededor del 30%, aunque remarcó que «sigue siendo alta» y que el proceso de desinflación «no es lineal».
Sobre los últimos datos, reconoció que la desaceleración perdió impulso. «Es más fácil bajar de 20 a 3 que de 3 a 0. Los procesos de desinflación en el mundo tardan años», explicó, y atribuyó parte de la baja inicial a la utilización del tipo de cambio como ancla. «Eso dio resultados rápidos, pero no era sostenible indefinidamente», agregó.
Una economía «planchada» con ganadores y perdedores
El exministro describió un escenario de estancamiento con fuertes disparidades. Sectores como energía, minería o agro muestran dinamismo, mientras que industria y construcción están en retroceso. «Los sectores que hoy ganan no son grandes generadores de empleo y los que pierden sí lo son», alertó.
El impacto también es regional: los beneficios se concentran en zonas hidrocarburíferas y agrícolas, mientras que el área metropolitana aparece más afectada. «La estabilización fue condición necesaria. Ahora falta que aparezca el crecimiento», sintetizó.
Reforma laboral: un paso en la dirección correcta, pero con reparos
Consultado sobre la reforma laboral aprobada en el Senado, Lacunza consideró que «es un paso en el sentido correcto». Sostuvo que la legislación vigente «es obsoleta, tiene cinco décadas y las relaciones laborales cambiaron mucho», por lo que modernizarla permitiría reducir informalidad y dar mayor previsibilidad a la contratación.
«El proyecto original era más ambicioso y en la negociación política quedaron cosas en el camino, pero aun así tiene masa crítica suficiente para ser un avance», señaló. No obstante, aclaró que la norma por sí sola no generará empleo. «El empleo depende del crecimiento, y el crecimiento depende de la inversión y de las condiciones generales de la economía. Pero sí creo que esta reforma ayuda a que, cuando el crecimiento llegue, se traduzca en trabajo», explicó.
También cuestionó la incorporación de cambios de último momento, como la reducción salarial en casos de accidentes laborales. «Es bastante controversial y no se pudo debatir adecuadamente», afirmó.
INDEC: la estadística como bien público
Lacunuz también se refirió a la actualización del índice de precios y los cambios en el organismo estadístico, y defendió la autonomía técnica por encima de cualquier conveniencia comunicacional. «La estadística oficial es un bien público. No puede decidirse según la conveniencia comunicacional del gobierno de turno», sostuvo.
Y agregó: «No importa si la nueva medición da más o menos inflación. Lo único que importa es que sea más precisa. Esa información la usan familias y empresas para tomar decisiones».
El pragmatismo como clave
Finalmente, valoró el pragmatismo oficial para negociar la reforma laboral, aun con concesiones. «Cinco es peor que ocho, pero es mejor que cero», graficó. A su entender, el desafío hacia adelante será consolidar la estabilidad sin resignar transparencia ni frenar la inversión.
«La estabilización evitó el colapso, pero la economía sigue planchada», concluyó.




