Marina Charpentier, madre del reconocido músico Chano Charpentier, volvió a poner en la agenda pública la imperiosa necesidad de modificar el marco regulatorio en materia sanitaria en la Argentina.
Con un tono atravesado por la impotencia, la referente contra el flagelo de las adicciones cuestionó con dureza a la clase dirigente y advirtió que la discusión profunda por una nueva normativa parlamentaria sigue totalmente paralizada por falta de voluntad política real.
El drama del «Pity» Álvarez y el uso de la ley como «distractor político»
Durante una entrevista concedida a Radio Rivadavia, Charpentier lamentó la falta de empatía social y dirigencial hacia las familias que conviven con patologías complejas y consumos problemáticos. La mujer citó como trágico ejemplo el derrotero judicial del exlíder de Viejas Locas e Intoxicados, Christian «Pity» Álvarez, imputado por el homicidio de un hombre en una pelea callejera. «Yo conozco a la madre y si lo hubiera podido internar o haber pedido ayuda, no estaría atravesando lo que atravesó y no habría una persona fallecida», remarcó para evidenciar cómo la falta de herramientas de internación forzosa deriva en tragedias irreparables.
Asimismo, reveló los manejos oportunistas que rodean el debate en las bancadas legislativas. Explicó que el intento de tratamiento impulsado en el Senado durante el mes de abril obedeció únicamente a una maniobra para tapar un pico de conflicto mediático que atravesaba el entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni. «Se subió a discusión para distraer un poco la mirada, duró dos días y nunca más nadie habló de nada», denunció con indignación sobre el archivo exprés del proyecto.
Alerta por suicidio juvenil y la propuesta de crear psicoeducación escolar
En otro tramo conmovedor de su testimonio, Charpentier advirtió que el suicidio se consolidó como la principal causa de muerte entre la población joven del país. Señaló que este drama es la derivación directa de cuadros psiquiátricos no diagnosticados ni atendidos a tiempo ante la escasez de recursos y la desorientación que sufren los padres, a quienes desligó de cualquier culpa al remarcar que «hacen lo que pueden con las herramientas que tienen».
Como solución de fondo, propuso una profunda reforma en el sistema educativo nacional para reemplazar contenidos obsoletos por materias centradas en la contención afectiva. Planteó la creación obligatoria de asignaturas de «psicoeducación emocional» que aborden de manera directa problemáticas como las drogas, el abuso, la violencia y la depresión. «Sería fundamental para generar alertas tempranas y para que los mismos compañeros puedan detectar si alguien está sufriendo en su casa o consumiendo», concluyó al exigir un compromiso colectivo que deje de ningunear la salud mental.
