La víctima fue identificada como Oscar Fabián Díaz, de 66 años. El acusado, de 35, quedó detenido con prisión preventiva. La defensa alegó legítima defensa de un tercero y la causa podría cambiar de calificación.
Un hecho de violencia extrema conmociona a la ciudad de Esquel. En la madrugada del domingo 11 de enero, una reunión entre amigos que incluía consumo de alcohol terminó con un desenlace fatal: Oscar Fabián Díaz, de 66 años, fue asesinado de un golpe en la cabeza con una salamandra (estufa a leña) durante una violenta discusión.
Según Noticias Argentinas , en la vivienda se encontraban Díaz, Esteban Dávila (35), una mujer y otro hombre. Luego de varias horas de consumo de alcohol, se desató una fuerte discusión entre Díaz y Dávila por una presunta agresión del hombre de 66 años hacia la mujer presente en el lugar.
Una pelea que escaló hasta lo mortal
El intercambio verbal entre ambos hombres escaló rápidamente a una pelea a golpes de puño. En ese contexto de violencia creciente, Dávila habría tomado una salamandra que estaba en la sala y golpeó con ella en la cabeza y otras partes del cuerpo a Díaz.
Los golpes fueron contundentes y le provocaron la muerte de manera casi inmediata. «Cuando ingresamos al lugar vimos efectivamente a la persona fallecida y una estufa tirada al lado que sería el elemento utilizado para cometer el homicidio», detalló la fiscal jefe de Esquel, María Bottini.
Detenciones y liberaciones en una escena confusa
Minutos después del ataque, una mujer y un hombre que estaban en la casa llegaron a la guardia del hospital local pidiendo ayuda urgente. Una ambulancia, acompañada por policías, se dirigió al domicilio, donde el médico de guardia solo pudo constatar el fallecimiento de Díaz.
La escena era compleja: varias personas con evidentes signos de ebriedad y versiones confusas sobre lo sucedido. Inicialmente, se dispuso el arresto preventivo de todas las personas que estaban en el lugar para evitar la fuga de posibles responsables y asegurar testimonios.
La segunda jefa de la Unidad Regional de Esquel, comisario inspector Carolina Pauli, confirmó la detención preventiva de los presentes. Sin embargo, mientras se liberaba a los cuatro detenidos iniciales, la investigación se enfocó en encontrar al autor material. El análisis de cámaras y testimonios permitió establecer que un hombre había abandonado la vivienda tras la pelea. Con datos concretos, la Justicia ordenó un allanamiento donde se detuvo a un hombre de 35 años como presunto autor del homicidio.
Prisión preventiva y una posible defensa que cambiaría la calificación
El lunes 12 de enero se desarrolló la audiencia de control de detención. Los fiscales María Bottini y Julián Forti formularon cargos y pidieron la prisión preventiva para el acusado. Fue allí donde surgió el dato clave que podría modificar el caso.
La defensa de Dávila alegó que se trató de un caso de legítima defensa de un tercero, argumentando que «su cliente tuvo que intervenir para defender a la mujer que estaba siendo agredida por Díaz». La damnificada declaró que Díaz intentó taparle la boca, lo que provocó la reacción del imputado.
Sin embargo, la jueza penal Fernanda Révori evaluó la gravedad del hecho y el riesgo de fuga para decretar la prisión preventiva de Dávila por 15 días, tiempo durante el cual la Fiscalía profundizará la investigación.
Homicidio simple o exceso en legítima defensa: la diferencia penal es abismal
La fiscal Bottini no descartó que la calificación legal pueda modificarse según lo que se pruebe. «Si se comprobara que estaba defendiendo a un tercero, podríamos estar frente a un exceso en la legítima defensa», indicó.
La diferencia penal es contundente: «El homicidio simple tiene una pena de 8 a 15 años, mientras que el exceso en la legítima defensa va de 1 a 6 años», precisó la fiscal.
Para determinar qué ocurrió exactamente, la investigación se apoya en múltiples elementos: testimonios, pericias criminalísticas y el informe de autopsia. Las pericias determinarán la fuerza del golpe, la dinámica del hecho y si el acusado presenta lesiones que avalen una pelea previa cuerpo a cuerpo.
Una comunidad consternada
La comunidad de Esquel intenta procesar cómo una discusión en una reunión entre amigos, bajo los efectos del alcohol, pudo terminar de manera tan violenta con una salamandra como instrumento de muerte y un dilema legal que ahora deberá resolver la Justicia.
La causa continuará en etapa de investigación, donde se definirá si el hecho encuadra como un homicidio simple o como un exceso en la legítima defensa de un tercero. «Todavía es pronto para tomar una decisión definitiva», concluyó Bottini.




