En una sesión clave que mantiene en vilo a las provincias cordilleranas, el Senado de la Nación aprobó la modificación de la Ley de Glaciares con un resultado ajustado de 40 votos a favor, 31 en contra y una abstención.
Sin embargo, la noticia destacada para la Patagonia es el posicionamiento de los representantes de Chubut, quienes —pese a sus diferentes extracciones políticas— coincidieron en rechazar los cambios a la normativa ambiental.
Un frente común por el agua
Los tres senadores por Chubut unificaron su postura en defensa de los recursos hídricos, argumentando que la flexibilización de la ley vigente pone en riesgo ecosistemas críticos para la región.
Carlos Linares: El senador fue tajante al justificar su voto negativo, subrayando que la protección de los recursos hídricos debe ser la prioridad absoluta frente a cualquier avance de proyectos extractivos. «No hay margen para retroceder en estándares ambientales», deslizaron desde su entorno.
Andrea Cristina: Marcando una clara distancia de la iniciativa impulsada por el oficialismo nacional, Cristina rechazó el proyecto, priorizando la agenda ambiental sobre la alineación política partidaria en este debate puntual.
Edith Terenzi: En la misma sintonía, Terenzi sumó su voto al bloque del «No», consolidando una postura provincial uniforme que busca blindar las reservas de agua dulce de la cordillera chubutense.
El impacto de la reforma
La modificación de la ley ha generado una fuerte controversia a nivel nacional. Mientras los sectores a favor argumentan que la reforma permitirá el desarrollo de inversiones mineras y energéticas en zonas periféricas a los glaciares, los detractores —incluida la representación completa de Chubut— advierten que las nuevas definiciones técnicas reducen el área de protección de los glaciares y del ambiente periglacial.
El dato: Con esta votación, Chubut envía un mensaje político de peso al Ejecutivo Nacional: en materia de recursos naturales, la provincia mantiene una guardia alta que trasciende las divisiones partidarias.




