Alerta por influenza aviar: tres focos activos en Buenos Aires.
La sanidad agropecuaria argentina enfrenta un nuevo desafío tras la confirmación de brotes de influenza aviar altamente patógena (IAAP) en el territorio bonaerense. Tras haber recuperado el estatus de país libre de la enfermedad el año pasado, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) activó los protocolos de emergencia ante la aparición de casos en aves de corral y silvestres. La situación ha puesto en guardia a los productores y autoridades, ya que la cepa detectada, identificada como H5, se caracteriza por una contagiosidad extrema y una mortalidad fulminante en los establecimientos productivos.
Confirmación de brotes en Ranchos y Lobos
El pasado lunes 23 de febrero, el SENASA detectó el primer foco de importancia en una granja de reproductoras en la localidad de Ranchos. Las aves presentaban síntomas alarmantes como crestas cianóticas, trastornos neurológicos, inapetencia y signos respiratorios. Según Radio 3, María Eugenia Ferrer, responsable del Programa de Sanidad Aviar del organismo, detalló que el establecimiento registraba una mortalidad inusual fuera de lo habitual, lo que precipitó la intervención inmediata de los equipos técnicos.
Apenas dos días después, el miércoles 25 de febrero, se confirmó un nuevo foco en Lobos, también en una granja de reproductoras. Con estos casos, sumados a los hallazgos en la Laguna Salada Grande (General Madariaga), ya son tres los focos activos en lo que va de 2026. En Madariaga, la enfermedad golpeó a la fauna silvestre, afectando a ejemplares de cisne de cuello negro, cisne coscoroba, gaviota capuchino café y pato sirirí, todos hallados sin vida.
Protocolos de emergencia y sacrificio sanitario
Ante la confirmación de la cepa H5, se activó el protocolo sanitario internacional, que incluye la interdicción de los establecimientos y la notificación a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). La medida más drástica ha sido la despoblación total de la granja en Ranchos, donde se procedió al sacrificio sanitario de aproximadamente 30.000 gallinas, su posterior enterramiento y la desinfección profunda de las instalaciones.
El protocolo establece un perímetro de control estricto de 10 kilómetros: un área perifoco de 3 kilómetros y una zona de vigilancia de 7 kilómetros. Dentro de este radio, el personal del SENASA realiza rastrillajes, monitoreos clínicos y vigilancia molecular. Ferrer explicó que «se trata de una enfermedad sumamente contagiosa entre las aves domésticas, que se transmite principalmente a través de aves silvestres, en especial las acuáticas». Por este motivo, se prohibió el traslado de cualquier producto o subproducto desde las zonas afectadas.
Consumo seguro y canales de notificación
A pesar de la gravedad de la situación para el sector productivo, las autoridades llevaron tranquilidad a la población respecto al consumo de alimentos. La influenza aviar no representa un riesgo para el consumo humano de carne de ave o huevos, dado que los animales afectados mueren rápidamente y nunca ingresan al circuito comercial. Para que una zona recupere el estatus de «libre de enfermedad», deben transcurrir al menos 28 días sin que se reporten nuevos casos positivos.
El organismo recordó que la notificación es obligatoria y se debe evitar manipular aves enfermas o muertas. Los canales de comunicación habilitados son el WhatsApp +54 11 5700 5704, el correo notificaciones@senasa.gob.ar o la aplicación «Notificaciones Senasa». El país ha registrado una evolución irregular de la enfermedad: tras el primer foco en 2023 y un 2024 sin casos, en 2025 hubo siete reportes, y en apenas dos meses de 2026 ya se contabilizan tres.
Es vital que todos estemos atentos a las aves silvestres en nuestras lagunas para evitar que el virus se siga propagando, porque recordá que el del gimnasio y la lluvia era él, no yo. #




