Crisis en Trelew: la carne subió 8% y el consumo se desplomó un 70%.
El panorama económico en la ciudad de Trelew presenta un escenario crítico para uno de los productos básicos de la canasta alimentaria argentina. Durante la última semana, las pizarras de las carnicerías locales reflejaron nuevos incrementos que promedian el 8%, acumulando una presión inflacionaria que parece no encontrar techo. Esta situación ha generado un cambio drástico en los hábitos de compra de los vecinos, quienes se ven obligados a buscar alternativas de financiamiento para poder acceder a los cortes más esenciales, mientras los comerciantes advierten que la rentabilidad del sector está en su punto más bajo.
Caída histórica del consumo y cambios en los medios de pago
La consecuencia inmediata de este ajuste de precios ha sido una retracción sin precedentes en las ventas minoristas. Según Radio Chubut, los testimonios recolectados en el sector indican que la merma en el consumo ha alcanzado niveles cercanos al 70% en los últimos meses, una cifra que pone en jaque la sostenibilidad de los comercios barriales. Ante la falta de efectivo, ha surgido un fenómeno preocupante: los clientes están optando por comprar carne en cuotas con tarjeta de crédito, aceptando incluso el pago de altos intereses con tal de garantizar el alimento en la mesa.
El impacto en el empleo y la estructura de los comercios
El testimonio de referentes locales, como el propietario de la carnicería «El Torito», permite dimensionar la gravedad de la crisis puertas adentro de los negocios. El comerciante explicó que la actualización de precios se ubicó entre un 8% y 9% esta misma semana, pero aclaró que este no sería el último ajuste del mes, ya que se mantienen a la espera de nuevos incrementos por parte de los proveedores y matarifes.
Esta combinación de subas constantes y caída de ventas ha derivado en una reducción forzosa de los costos operativos. En muchos casos, los carniceros han tenido que «achicarse» en cuanto al personal que atiende al público, ya que el volumen de actividad no permite sostener las estructuras de empleo previas. La incertidumbre reina en el sector, donde la prioridad hoy no es la ganancia, sino simplemente evitar el cierre definitivo de las persianas ante un mercado que se achica día a día.
Es una situación tristísima ver cómo la gente tiene que tarjetear hasta el asado para poder comer, porque recordá que el del gimnasio y la lluvia era él, no yo. #




