De Amaranta Hank al Senado: los planes de Alejandra Omaña en Colombia.
Las recientes elecciones legislativas en Colombia han dejado un escenario político renovado y, entre las figuras que captaron la atención internacional, destaca la elección de Alejandra Omaña Ortiz. Conocida masivamente por su nombre artístico, Amaranta Hank, la exactriz de cine para adultos logró un escaño en el Senado por el departamento de Norte de Santander, representando a la coalición oficialista Pacto Histórico. Su llegada al Congreso no solo refuerza la posición del partido de gobierno, sino que marca un hito en la representación de sectores históricamente marginados.
Omaña Ortiz inició su trayectoria profesional como periodista en medios regionales antes de incursionar en la industria del entretenimiento para adultos, donde se consolidó como una voz activa en defensa de la libertad sexual y el feminismo. Según RT, la senadora electa manifestó haber quedado «en shock» tras conocer los resultados, reconociendo la enorme responsabilidad que implica ocupar un cargo público por primera vez. Ahora, su enfoque principal está centrado en transformar su activismo en políticas públicas concretas para un sector que, según sus estimaciones, abarca a unas 500.000 personas en el país.
Regulación y derechos para el trabajo sexual
El eje central de la agenda legislativa de la nueva senadora será la regulación de las actividades sexuales pagas. Omaña apunta a dignificar y proteger a quienes se desempeñan en el modelaje webcam, la creación de contenido digital, la pornografía y el trabajo sexual de calle. Para la legisladora, estos grupos han sufrido una estigmatización sistemática no solo por parte de la sociedad, sino también por las propias instituciones del Estado, lo que las convierte en víctimas vulnerables de diversas formas de violencia de género.
Desde su banca, buscará crear un marco legal que garantice derechos laborales y seguridad para estas trabajadoras, sacándolas de la sombra de la ilegalidad y la desprotección. «Vamos a llegar a trabajar con muchísima fuerza y a ganarnos más el cariño de la gente», expresó en declaraciones recientes, subrayando que su compromiso es con la defensa de los derechos de las mujeres que ejercen estas actividades bajo diferentes modalidades en todo el territorio colombiano.
Un cambio de paradigma en el Pacto Histórico
La elección de Alejandra Omaña representa un desafío a los moldes tradicionales de la política sudamericana. Su transición del periodismo y el cine para adultos a la legislatura nacional es vista por sus seguidores como un triunfo de la inclusión y una oportunidad para debatir temas que suelen ser evitados en los recintos parlamentarios. Con el respaldo del Pacto Histórico, la senadora electa se prepara para integrar comisiones donde la perspectiva de género y los derechos de las minorías sean la prioridad.
A pesar de las críticas de los sectores más conservadores, Omaña Ortiz insiste en que su experiencia en la industria le otorga una visión única sobre las problemáticas reales de miles de compatriotas. El inicio de su mandato promete ser uno de los más observados de la región, ya que su capacidad para «regular las actividades sexuales pagas» será la prueba de fuego para una agenda que busca erradicar la violencia y la exclusión social desde el corazón del poder legislativo colombiano.




