El presidente Daniel Noboa endurece la «tasa de seguridad» desde el 1 de marzo, duplicando el impuesto a los productos colombianos. Bogotá ya aplicó medidas recíprocas y suspendió la venta de energía. La disputa afecta exportaciones por 5 millones de dólares semanales y pone en jaque la relación bilateral.
La guerra comercial entre Ecuador y Colombia escaló a un nuevo y peligroso nivel. El gobierno ecuatoriano anunció que, a partir del 1 de marzo, incrementará del 30% al 50% la «tasa de seguridad» aplicada a las importaciones provenientes de Colombia. La medida, adoptada por «falta de implementación de medidas concretas y efectivas en materia de seguridad fronteriza», según el comunicado oficial, amenaza con profundizar el conflicto bilateral.
Según Deutsche Welle (DW) , el Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones de Ecuador justificó la decisión «para fortalecer la corresponsabilidad en una tarea que debe ser conjunta: enfrentar la presencia del narcotráfico en la frontera».
La chispa que encendió la mecha
La disputa comenzó en enero, cuando el presidente ecuatoriano Daniel Noboa, férreo crítico del gobierno colombiano y aliado de Washington, anunció la aplicación de una «tasa de seguridad» del 30% a productos colombianos. La medida, que entró en vigor el 1 de febrero, respondía, según Quito, a la falta de acciones firmes del país vecino contra los grupos criminales y el narcotráfico que operan en la frontera común de unos 600 kilómetros.
En respuesta, Colombia anunció medidas similares y comenzó a cobrar el mismo porcentaje a productos ecuatorianos, afectando a 23 partidas arancelarias agrupadas en 73 subpartidas correspondientes a bienes agrícolas, alimenticios e industriales.
El impacto: productos varados y millones en juego
Las consecuencias no se hicieron esperar. Varios productos permanecen almacenados en bodegas de la ciudad de Tulcán, capital de la provincia del Carchi, fronteriza con Colombia, por la prohibición del país vecino de acceder por vía terrestre.
Según la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor) , los aranceles impactan aproximadamente a 5,25 millones de dólares en exportaciones semanales hacia Colombia, lo que equivale a cerca de un tercio del valor total que Ecuador vende a ese mercado.
Además de los productos, el conflicto se extendió a otros rubros estratégicos:
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Colombia suspendió la venta de electricidad a Ecuador.
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Ecuador elevó en un 900% la tarifa para transportar crudo por su oleoducto.
Diálogo fallido y condiciones cruzadas
Los intentos de diálogo no prosperaron. A fines de enero, el presidente colombiano Gustavo Petroofreció conversar con su par ecuatoriano, pero la propuesta no tuvo éxito. A inicios de febrero, las cancilleres y ministros de seguridad de ambos países se reunieron en Quito, sin lograr un acuerdo concreto.
Ambos países establecieron condiciones para continuar los acercamientos:
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Ecuador exige a Colombia erradicar los cultivos de coca y la minería ilegal en la frontera, así como levantar la suspensión de venta de energía eléctrica.
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Colombia solicita que Ecuador retire los aranceles.
El telón de fondo: crimen organizado y narcotráfico
En la frontera de unos 600 kilómetros operan guerrillas colombianas y organizaciones de ambos países dedicadas al tráfico de drogas, de armas y a la minería ilegal. La falta de control efectivo de esta zona es el núcleo del conflicto y la razón que esgrime Ecuador para mantener y endurecer su postura.
Por ahora, la guerra comercial no muestra signos de enfriamiento y amenaza con extenderse a otros ámbitos de la relación bilateral, mientras los productos se acumulan en las fronteras y el intercambio comercial se resiente.




