Este jueves, desde las 20 en Paraguay, la ilusión xeneize se pone en marcha. Tras dos largos años de ausencia, el club de la Ribera conocerá a sus rivales en la fase de grupos con la chance de esquivar a los gigantes, pero también con la amenaza latente de enfrentar la altura, los viajes agotadores y fantasmas del pasado. La suerte está echada.
La espera terminó. Luego de dos temporadas sin pisar la fase de grupos de la Copa Libertadores, Boca Juniors vuelve al ruedo continental con un objetivo claro: la séptima. Este jueves 19 de marzo, desde las 20, la sede de la CONMEBOL en Luque, Paraguay, será el escenario donde el Xeneize conocerá a sus tres rivales en la primera ronda del torneo más importante de América. Con Claudio Úbeda al mando y la presencia confirmada de Juan Román Riquelme en la delegación, la ansiedad crece entre los hinchas que ya especulan con los posibles escenarios. ¿Qué combinaciones harían que el camino sea un paraíso? ¿Y cuáles podrían convertirse en una pesadilla temprana?
Al integrar el bombo 1 como cabeza de serie, Boca evita cruzarse con pesos pesados como Flamengo (último campeón), Palmeiras, Fluminense, Peñarol o Nacional. Tampoco puede enfrentar a otros argentinos, lo que descarta a Lanús, Estudiantes, Rosario Central, Platense e Independiente Rivadavia. Con estos condicionantes, repasamos los escenarios más extremistas que le pueden tocar al equipo de la Ribera.
La pesadilla soñada: el grupo de la muerte que tiembla todo xeneize
Si la pálida toca el bombo en Paraguay, Boca podría quedar encajonado en una zona infernal que combine rivales de jerarquía histórica, presente futbolístico y condicionantes geográficas extremas. El equipo de la Ribera busca evitar a toda costa revivir viejas heridas y enfrentar viajes agotadores.
La combinación más temida tiene un nombre propio: Corinthians. El «Timao» no solo le ganó a Boca la final de 2012, sino que lo eliminó por penales en los octavos de final de 2022. Un rival que duele y que encabeza el ranking de los no deseados en el bombo 2. Otra opción de cuidado en ese bolillero es Cruzeiro, un histórico del fútbol brasileño que promete pelear el torneo.
Pero el infierno no termina ahí. Si del bombo 3 asoma Always Ready, la pesadilla se traslada a la altura. El equipo boliviano juega en El Alto, a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, un escenario donde el oxígeno escasea y los puntos suelen quedarse en casa. Otra alternativa igual de compleja es Junior de Barranquilla, no solo por su presente como campeón del Torneo Clausura colombiano, sino por el calor agobiante y el larguísimo viaje al Caribe.
Para cerrar, el bombo 4 podría deparar a Barcelona de Guayaquil, un equipo que ya demostró su poderío en fase previa eliminando a Argentinos Juniors y a Botafogo. Jugar en la humedad del Estadio Monumental siempre es una prueba de resistencia. Según pudo reconstruir este medio a partir de la información publicada por TyC Sports [citado en Noticias Caracol], otra zona compleja sería la que integren Corinthians, Junior y Barcelona: viajes largos a Brasil, Colombia y Ecuador, con rivales de cuidado en cada escala.
El camino allanado: la zona soñada para soñar en grande
En las antípodas del horror, existe un grupo que haría suspirar de alivio a cualquier hincha de Boca. Una combinación accesible que permitiría al equipo de Úbeda transitar la fase inicial con el pie cambiado y asegurarse la clasificación sin desgastes innecesarios.
En el bombo 2, el rival a desear es Universitario de Perú. Si bien es un equipo grande en su país, suele presentar menor resistencia en torneos internacionales y el viaje a Lima es directo y sin complicaciones de altura o clima extremo.
Del bombo 3, el nombre que mejor suena es Deportivo La Guaira de Venezuela. El fútbol venezolano históricamente ha sido el eslabón más débil de la Copa, y los viajes a ese país, aunque largos, no representan un problema físico mayúsculo. Otra alternativa amigable sería Coquimbo Unido de Chile, un equipo menor y con un viaje relativamente corto.
Para cerrar la faena, el bombo 4 ofrece opciones como Universidad Central de Venezuela o Sporting Cristal de Perú. Enfrentar a dos equipos venezolanos sería, sin duda, el panorama más alentador. Un dato a tener en cuenta: el único brasileño posible en el bombo 4 es Mirassol, un equipo debutante en torneos continentales que, si bien finalizó cuarto en el Brasileirao, no tiene la tradición ni el peso de un Corinthians o un Cruzeiro.
El factor Messi y la ilusión del regreso
Más allá de los nombres propios, el regreso de Boca a la Libertadores tiene un condimento especial. El equipo de la Ribera no disputa la fase de grupos desde 2023, cuando alcanzó la final y cayó ante Fluminense. En 2024 no clasificó y en 2025 quedó eliminado en la fase previa ante Alianza Lima. Esta sequía continental, sumada a que no levanta el trofeo desde 2007, genera una expectativa enorme.
La presencia de Juan Román Riquelme en Paraguay no es casual. Para el presidente, la séptima es una obsesión tan grande como la ampliación de La Bombonera. El sorteo definirá el camino, pero la ilusión ya está en marcha.
Expectativas y calendario
La fase de grupos comenzará el 7 de abril y se extenderá hasta el 28 de mayo. Los dos mejores de cada zona clasificarán a octavos de final, mientras que el tercero continuará su camino en la Copa Sudamericana. La gran final está programada para el 28 de noviembre, en sede a confirmar.
Por ser cabeza de serie, Boca tendrá la ventaja de cerrar su grupo como local, un dato no menor en una competición donde cada punto cuenta. La ceremonia de este jueves no solo definirá los rivales, sino también el orden de los partidos y el mapa rumbo a la gloria.




