La vicepresidenta Victoria Villarruel intensificó en las últimas semanas sus recorridas por el interior del país y ya visitó casi todas las provincias, en una estrategia que la posiciona de cara a una eventual candidatura presidencial en 2027.
Aunque evita confirmarlo públicamente, en su entorno político ya se habla de una construcción en marcha, con la mira puesta en consolidar un liderazgo propio por fuera de la interna oficialista.
Un armado político que mira 2027 y posibles alianzas
Según versiones políticas, Villarruel evalúa distintos escenarios electorales: desde un armado con sello propio hasta eventuales acuerdos con sectores del expresidente Mauricio Macri, o incluso un acercamiento al peronismo federal, aunque manteniendo distancia del kirchnerismo.
La vicepresidenta evita referirse en público a la tensión interna con el presidente Javier Milei, un tema que incomoda en la Casa Rosada, mientras busca fortalecer su perfil institucional desde el Senado.
Ajuste en el Senado y discurso de gestión propia
Desde su rol legislativo, Villarruel destaca medidas de recorte interno que, según su equipo, implicaron una reducción de 27.000 millones de pesos en gastos del Senado, junto con la baja de 1.100 cargos.
Además, se impulsaron retiros voluntarios que redujeron la planta de personal de 5.000 trabajadores a menos de 3.900 en 2026, en línea con su discurso de austeridad institucional.
Recorridas, reuniones y estrategia territorial
En paralelo, la vicepresidenta mantiene una agenda activa con gobernadores, empresarios y sectores productivos, buscando ampliar su base de apoyo político y económico.
Sin embargo, todavía no avanzó en recorridas por el conurbano bonaerense, un territorio considerado clave para cualquier proyecto presidencial en Argentina.
Contexto político y distancia del oficialismo
El posicionamiento de Villarruel se da en medio de un clima de tensión dentro del oficialismo, atravesado por la caída de la imagen presidencial y controversias políticas recientes vinculadas al entorno de gobierno.
En ese escenario, la vicepresidenta busca diferenciarse y construir una identidad política propia, sin romper completamente con su rol institucional.
