El sector comercial de la ciudad petrolera estalló: aseguran que la caída del consumo ya no da para más y exigen al Gobierno provincial una ley de emergencia que postergue compromisos y evite una ola de cierres masivos. «La situación no da para más», advierten.
La crisis económica tiene un nuevo epicentro en la Patagonia y se llama Comodoro Rivadavia. El sector comercial de la ciudad, golpeado por meses de caída en las ventas y un consumo que se derrumba, salió a pedir auxilio con urgencia. Desde la Cámara de Comercio local presionan para que el Gobierno provincial declare la emergencia comercial, una herramienta que permita postergar compromisos fiscales y aliviar la presión sobre los negocios que están al borde del colapso. Según La17.
El dirigente Sebastián Aguirre fue el encargado de ponerle voz al drama que viven cientos de comerciantes. «Hace un par de años venimos marcando que la situación es delicada. Esto se ha venido agravando con el tiempo. Estas noticias de cierres de comercios tienen que ver con una caída muy marcada del consumo», disparó. El diagnóstico es lapidario: lo que antes era una crisis, hoy es un verdadero «quebranto».
«No dan más»: el drama de los comercios que bajan las persianas para siempre
La foto del centro de Comodoro ya no es la misma. Locales que durante años fueron parte del paisaje urbano hoy están vacíos, con las persianas bajas y carteles de «alquiler» como único testimonio de lo que alguna vez fueron. La contracción del gasto, según los comerciantes, es brutal y no discrimina rubros: desde indumentaria hasta alimentos, todo cayó en picada.
«Muchos empleados están en riesgo, muchos puestos de trabajo se perdieron», alertó Aguirre, poniendo el foco en el impacto social de una crisis que no solo afecta a los dueños de los negocios, sino a cientos de familias que dependen de esos empleos. La incertidumbre se instaló en cada esquina y la pregunta que flota en el aire es una sola: ¿quién será el próximo en bajar la persiana?
El reclamo al Estado: «Parchan después, pero hoy no da para más»
El malestar de los comerciantes no es solo con la economía. También apunta directo a la falta de respuestas de las autoridades. «Todo se reduce a una baja de la actividad, pero además hay muy poco acompañamiento de las autoridades municipales y provinciales. No han tomado nota de la situación en la que estamos», denunció Aguirre.
El dirigente fue tajante al describir la relación con el Estado: «Sobre los problemas actuamos después, nunca antes, parchando las cosas. Pero hoy la situación no da para más». En ese marco, el pedido de una ley de emergencia provincial se convirtió en el eje del reclamo empresarial. La norma, según explican, permitiría postergar ciertos compromisos fiscales y darles un respiro a los comerciantes mientras intentan sobrevivir.
«El reino de la improvisación»: 40 años de desidia que explotan ahora
Aguirre no se quedó en el diagnóstico de la coyuntura. Para el dirigente, la crisis actual es el resultado de décadas de desidia y mala planificación. «Venimos de 30 o 40 años sin ninguna planificación. Comodoro es el reino de la improvisación», sentenció, con una dureza que revela la desesperación del sector.
A su entender, la ciudad desperdició oportunidades enormes de desarrollo por falta de políticas de largo plazo. «Bastante bien nos fue porque la gente tiene capacidad de laburo, pero hemos perdido oportunidades enormes de desarrollo, de poder planificar», reflexionó. Ahora, mientras los comerciantes negocian con autoridades municipales y provinciales en reuniones permanentes, el reloj corre y la paciencia se agota. La ley de emergencia es la última carta que le queda a un sector que ya no puede esperar más.




