Jorge Rafael Videla: a 13 años de la muerte del símbolo del terrorismo de Estado.
En una nueva conmemoración del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, la figura de Jorge Rafael Videla vuelve al centro del análisis histórico como el principal responsable del esquema represivo instaurado en 1976. Al cumplirse 50 años del golpe que dio inicio al autodenominado «Proceso de Reorganización Nacional», el repaso por la vida y el final del exdictador permite entender el proceso de justicia que atravesó la Argentina tras la recuperación democrática.
Videla, quien ejerció la presidencia de facto entre 1976 y 1981, lideró un plan sistemático de represión ilegal. Bajo su mando, se ejecutaron miles de secuestros, torturas y desapariciones forzadas, además de la apropiación de bebés nacidos en cautiverio. Su fallecimiento en una celda común marcó un hito para los organismos de derechos humanos, al representar el triunfo de la justicia sobre la impunidad.
El fallecimiento en el penal de Marcos Paz
Respecto a las circunstancias de su deceso, surge la pregunta recurrente sobre cuándo y de qué murió Jorge Rafael Videla. El exmilitar falleció el 17 de mayo de 2013, a los 87 años, mientras cumplía sus condenas en el penal de Marcos Paz, en la provincia de Buenos Aires. Según confirmaron las autoridades penitenciarias en aquel momento, «el exdictador falleció por causas naturales durante la madrugada mientras dormía en su celda».

Para el momento de su muerte, Videla ya acumulaba múltiples penas de prisión perpetua tras la anulación de las leyes de impunidad en la década de 2000. Su muerte en prisión fue interpretada por la sociedad civil como un hecho significativo: el símbolo máximo de la dictadura murió juzgado y condenado por la justicia ordinaria, tras décadas de reclamos por parte de familiares de desaparecidos.
Polémica por el enfoque oficial a 50 años del golpe
En este 24 de marzo de 2026, la Casa Rosada ha generado un fuerte debate al difundir un video titulado «Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia completa». El material busca plantear una «mirada integral» sobre la violencia política de la década del 70, equiparando el accionar del Estado con el de las organizaciones guerrilleras. El documental incluye testimonios cruzados, como el de una nieta recuperada y el del hijo de un militar asesinado por la guerrilla.
Esta postura oficial ha reavivado las tensiones en una Plaza de Mayo colmada, donde los organismos tradicionales de derechos humanos sostienen que no se puede igualar el terrorismo ejercido desde el aparato estatal con la violencia insurgente. A medio siglo del quiebre institucional, la figura de Videla y el tratamiento histórico de sus crímenes continúan siendo el eje de una memoria colectiva en constante disputa.




