Crisis universitaria: continúa el paro nacional por salarios en «mínimo histórico».
La comunidad académica de todo el país enfrenta una semana decisiva con la continuidad del paro nacional universitario, una medida de fuerza que se extenderá hasta el próximo 30 de marzo. Impulsada por las dos federaciones mayoritarias, Conadu Histórica y Conadu, la huelga paraliza las actividades en las casas de altos estudios en reclamo de una recomposición salarial urgente y la plena aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario sancionada por el Congreso Nacional el año pasado.
El conflicto se agrava ante las denuncias gremiales sobre un atraso salarial sin precedentes frente a la inflación. Los docentes exigen no solo la actualización de sus haberes, sino también el cumplimiento del presupuesto destinado al funcionamiento operativo de las instituciones, garantizado por la normativa legal vigente que el Ejecutivo aún no ha implementado en su totalidad.
Sueldos por debajo de los niveles de 2004
Un informe de evolución salarial presentado por docentes de la Universidad de Buenos Aires (UBA) revela datos alarmantes sobre la situación del sector. Según el documento, el poder adquisitivo de los trabajadores universitarios se encuentra actualmente en su «mínimo histórico», ubicándose un 35,6% por debajo de los valores de noviembre de 2023. Incluso, las cifras actuales son un 2,7% inferiores a los peores registros alcanzados durante la crisis de 2004.
Laura Carboni, secretaria general de la Asociación Gremial Docente de la UBA (AGD UBA), graficó la gravedad del ajuste: «Desde noviembre de 2023, perdimos el equivalente a 11,5 salarios; de cada tres meses trabajados, solo pagaron dos». La dirigente denunció que, mientras la inflación acumulada entre octubre y febrero alcanzó el 14,2%, los docentes solo percibieron un incremento del 4,3% en septiembre, con meses de aumento nulo en enero y febrero.
Hacia un paro por tiempo indeterminado
La falta de respuestas por parte del Gobierno ha llevado a los gremios a endurecer su postura. Carboni explicó que las medidas aisladas de los últimos dos años no han sido suficientes para frenar lo que consideran un «ataque contra las universidades». En este contexto, el sector docente comienza a debatir la posibilidad de un paro por tiempo indeterminado como única vía para forzar una negociación paritaria real.
«No podemos seguir así mientras sube el transporte, los alimentos y los alquileres», concluyó la referente gremial. El conflicto universitario se encamina así a un escenario de máxima tensión, donde la vigencia de la educación pública superior depende de una resolución política que devuelva la sostenibilidad económica a sus trabajadores y al funcionamiento de las aulas.




