En una escalada verbal sin precedentes, Irán advirtió a Estados Unidos que está listo para enfrentar a su Armada en la estratégica vía marítima. «Estamos a la espera de su presencia», lanzó el portavoz de los Guardianes, mientras el tráfico de petroleros permanece paralizado por la guerra. La amenaza incluyó un siniestro recordatorio del incendio del superpetrolero Bridgeton en 1987.
La guerra en Medio Oriente suma un nuevo frente de tensión, y esta vez el escenario es el estrecho de Ormuz, una de las vías marítimas más estratégicas del planeta. La Guardia Revolucionaria iraní lanzó este sábado una amenaza directa a Estados Unidos, asegurando que está «a la espera» de las fuerzas estadounidenses que se preparan para escoltar petroleros a través del golfo. Según DW.
El portavoz de los Guardianes, Ali Mohamad Naini, respondió así al anuncio del secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, quien confirmó que la Armada de EE.UU. se está alistando para proteger a los barcos en esa vía, donde el tráfico está prácticamente paralizado debido a la escalada bélica desatada hace ocho días.
La advertencia: «Que recuerden el incendio del Bridgeton»
Naini no se limitó a anunciar la disposición de sus tropas. Fue por más y lanzó una advertencia cargada de historia bélica. «Recomendamos a los estadounidenses que, antes de tomar cualquier decisión, recuerden el incendio del superpetrolero estadounidense Bridgeton en 1987 y los petroleros que han sido recientemente objeto de ataques», declaró, según la agencia de noticias Fars.
La referencia no es casual. En 1987, en plena guerra Irán-Irak, el superpetrolero Bridgeton (de bandera estadounidense) fue alcanzado por una mina iraní en el golfo Pérsico, un episodio que marcó un antes y un después en la confrontación naval entre ambos países. Al evocar ese fantasma, Irán deja claro que está dispuesto a reeditar la historia.
El estrecho de Ormuz, un polvorín con los días contados
El estrecho de Ormuz es el corazón del transporte mundial de petróleo. Por allí pasa cerca del 20% del crudo del planeta. Cualquier interrupción prolongada del tráfico tendría consecuencias catastróficas para la economía global, disparando los precios del combustible y hundiendo mercados.
Con la guerra ya desatada entre Israel e Irán, y con Estados Unidos plenamente involucrado en el conflicto, la posibilidad de un enfrentamiento directo en el estrecho es cada vez más real. La Guardia Revolucionaria, que ya demostró su capacidad para atacar buques en el pasado, se planta como un escudo frente a la Armada más poderosa del mundo. La pregunta es quién parpadeará primero. Mientras tanto, los petroleros siguen quietos y el mundo contiene el aliento.




