La Patagonia argentina vuelve a sorprender al mundo de la ciencia con un hallazgo que reescribe los libros de paleontología
Un equipo internacional, liderado por especialistas del CONICET, identificó los restos fósiles del Alnashetri cerropoliciensis, un diminuto dinosaurio carnívoro que habitó la región hace 95 millones de años. Según Infobae, con apenas 70 centímetros de largo y un kilogramo de peso, este ejemplar desafía las teorías actuales sobre cómo estos depredadores redujeron su tamaño a lo largo de la evolución.
El hallazgo en la localidad de La Buitrera revela que estos dinosaurios no se achicaron para comer insectos, sino que siempre fueron diminutos antes de cambiar su dieta.
Un «tiranosaurio» en miniatura con rasgos únicos
El Alnashetri cerropoliciensis es un alvarezsaurio basal que presenta una preservación excepcional. A diferencia de sus parientes más modernos, que tenían brazos extremadamente cortos con un solo dedo, este pequeño carnívoro poseía extremidades superiores robustas y manos típicas de un depredador. Sus dientes no estaban adaptados para comer hormigas, sino que pertenecían a un cazador de pequeños vertebrados.
La importancia de este ejemplar radica en que se sitúa en una posición evolutiva muy antigua. Los análisis indican que el grupo se originó hace 150 millones de años en el supercontinente Pangea y se dispersó rápidamente por el mundo. El hallazgo en Río Negro permite conectar piezas sueltas de la evolución que hasta ahora se encontraban dispersas en museos de Estados Unidos y el Reino Unido.
La teoría de la miniaturización puesta a prueba
Durante décadas, la comunidad científica sostuvo que los alvarezsaurios se volvieron pequeños como una adaptación para especializarse en el consumo de insectos. Sin embargo, el Alnashetri rompe ese esquema. El estudio histológico realizado por Ignacio Cerda demostró que el animal hallado tenía al menos cuatro años y estaba cerca de su adultez reproductiva, confirmando que su escala reducida era una característica natural y no una etapa juvenil.
Este descubrimiento, publicado recientemente en la revista Nature, sugiere que la disminución del cuerpo precedió a la especialización alimenticia. Los investigadores argentinos y estadounidenses coinciden en que estos dinosaurios ya eran pequeños mucho antes de desarrollar las manos «tipo garfio» de un solo dedo que los caracterizó millones de años después.
La investigación contó con el apoyo de la National Geographic Society y la Fundación Azara, consolidando a la provincia de Río Negro como un territorio clave para entender el pasado del planeta.




