Chubut enfrenta un escenario fiscal que enciende todas las alarmas. Según un informe elaborado por la consultora Politikón Chaco en base a datos de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales, la provincia se consolidó al cierre del tercer trimestre de 2025 como la tercera jurisdicción con mayor deuda per cápita del país, sólo superada por Neuquén y La Rioja.
El stock total de deuda asciende a 745.967 millones de pesos, lo que equivale a que cada chubutense debe 1.238.432 pesos. Pero el dato más preocupante es la composición de ese pasivo: el 60,4% está nominado en dólares, lo que en un país con volatilidad cambiaria crónica condiciona cualquier proyección fiscal. A esto se suma que la provincia es la quinta con mayor peso de la deuda sobre sus ingresos: de cada 100 pesos que recauda, más de 38 ya están comprometidos para pagar. Según ADNsur.
En enero, por ejemplo, el servicio del BOCADE insumió casi 44.000 millones de pesos, mientras que las regalías petroleras apenas alcanzaron los 37.000. En ese contexto de ingresos en caída real (las regalías bajaron 18% interanual en enero y la coparticipación cayó más del 7% en el primer bimestre), el gobierno de Ignacio Torres busca refinanciar la deuda para aliviar los vencimientos trimestrales que asfixian las cuentas provinciales. Y en el medio, la negociación salarial con los estatales aparece como la variable más sensible del año.
El ranking de la deuda: Chubut en el podio por habitante
El informe basado en datos oficiales de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales no deja margen para la interpretación optimista. Chubut se ubicó al cierre del tercer trimestre de 2025 como la tercera provincia argentina con mayor deuda por habitante, con un stock total de 745.967 millones de pesos.
Si ese monto se dividiera sobre una población de casi 600 mil personas, cada chubutense debería 1.238.432 pesos. Sólo superan a la provincia en este ranking Neuquén (con 1.750.666 pesos por habitante) y La Rioja. Se trata, cabe aclarar, de deuda del Estado provincial, no de deuda privada de los ciudadanos.
El ancla del dólar: 6 de cada 10 pesos atados al tipo de cambio
El problema estructural de la deuda chubutense no está tanto en su magnitud nominal como en su composición. El 60,4% de los pasivos están nominados en dólares, lo que en un país con volatilidad cambiaria crónica se convierte en una espada de Damocles permanente sobre las cuentas provinciales.
En el origen de esta deuda en moneda extranjera se ubica el título conocido originalmente como BOCADE, colocado por la provincia en 2016 durante el tercer mandato de Mario Das Neves, con el argumento de «pagar deudas del gobierno anterior y hacer obra pública». Durante 2020, en la gestión de Mariano Arcioni, fue «reperfilado», extendiendo el plazo de vencimiento.
El actual gobernador, Ignacio Torres, apunta hoy a refinanciar ese título. Busca un préstamo para cancelar el total de la deuda, pero en condiciones más blandas y con mayor plazo. El objetivo es aliviar vencimientos trimestrales que hoy insumen más de un mes de recaudación de regalías petroleras.
El peso sobre los ingresos: 38 de cada 100 pesos ya están comprometidos
Chubut no sólo tiene una deuda abultada en términos per cápita, sino que además es la quinta provincia del país con mayor peso de la deuda sobre sus ingresos corrientes. Esa relación alcanza el 38,1%, lo que significa que de cada 100 pesos que la provincia recauda, más de 38 ya están comprometidos para pagar deuda.
Ese valor está muy cerca de Córdoba (38,7%) y por debajo de Jujuy (40,9%). Las más perjudicadas son Buenos Aires, con 65 pesos comprometidos por cada 100 ingresados, y La Rioja, con casi 56,5.
La presión se vuelve más tangible cuando llegan los vencimientos del BOCADE. En enero de 2026, Chubut se ubicó en el tercer puesto nacional de pagos de servicios de deuda, explicando el 10,5% del total nacional de pagos del mes. Desembolsó 30.973.675 dólares (unos 43.857 millones de pesos) para cumplir con el servicio del bono, incluyendo 25 millones de capital y 5,4 millones de intereses.
Ingresos en caída: regalías y coparticipación, en rojo
El problema de la alta incidencia de la deuda se agranda al considerar que, al mismo tiempo, los ingresos provinciales presentan una baja importante. Según datos oficiales de la Agencia de Recaudación de Chubut, las regalías petroleras de enero cayeron un 18% en términos reales (descontando la inflación) frente a igual mes del año pasado.
En coparticipación federal de impuestos, la caída superó el 7% durante el primer bimestre. Se trata de ingresos que, ajustados por inflación, pierden poder de compra mes a mes, justo cuando los vencimientos de deuda en dólares exigen desembolsos cada vez más abultados en pesos.
Los vencimientos hasta 2030: una carga que no da tregua
El cronograma de vencimientos de la deuda provincial para los próximos años es implacable. Según datos oficiales de la provincia, este año los pagos insumirán 117,5 millones de dólares por el BOCADE, que se elevan a 190 millones cuando se suman otras deudas como el bono TIDECH (colocado en el gobierno de Arcioni) y las Letras de ANSES (refinanciadas por la gestión de Torres).
Para 2027, los vencimientos proyectados son de 141,3 millones de dólares; para 2028, 95,7 millones; y recién se avizora un alivio para 2029 y 2030. La deuda total acumulada hasta 2030 asciende a 484,6 millones de dólares.
La contracara positiva: desendeudamiento real en pesos
El relevamiento de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales también arroja una señal medianamente positiva: Chubut logró reducir su stock de deuda en términos reales un 29,3% interanual, en línea con una tendencia de desendeudamiento que también se verifica en la mayoría de las provincias.
Esta reducción se vincula a las cancelaciones parciales del bono en dólares (que se producen automáticamente cada trimestre) y, en gran medida, a la reducción de deuda en pesos que la provincia tenía con el gobierno nacional. Esto último fue común a todas las provincias, con acuerdos que en el caso de Chubut se materializaron mediante la asunción de obra pública que no hará la Nación.
En esa compensación de deudas aparecen obras como la doble trocha Madryn-Trelew, el inicio de la refacción del tramo Facundo-Tamarisco en la ruta 40, y la autovía Rawson-Trelew anunciada días atrás. Sin embargo, la deuda no desaparece: esos proyectos deben afrontarse con los recursos siempre escasos de la provincia.
El contraste regional: Santa Cruz, la de menor deuda
El contraste con otras provincias patagónicas es elocuente. Santa Cruz exhibe el menor stock de deuda del país, con solamente 4.451 millones de pesos. El peso de su deuda frente a los ingresos representa apenas el 0,3%, no tiene pasivos en dólares y además logró una caída real del 42,7% en el último año.
En el extremo opuesto aparece Neuquén, que lidera el ranking nacional de deuda per cápita con 1.750.666 pesos por habitante. Es, después de la Ciudad de Buenos Aires, la jurisdicción con mayor exposición cambiaria: el 93,6% de su deuda está en moneda extranjera. Chubut queda en una zona intermedia: no tiene el perfil austero de Santa Cruz ni el volumen extremo de Neuquén, pero comparte con esta última una fuerte dependencia del dólar.
La variable más sensible: salarios estatales y negociación paritaria
En este escenario de deuda abultada, ingresos en caída y vencimientos impostergables, la negociación salarial con los gremios estatales aparece como la variable más sensible del año. Casi todos los empleados públicos chubutenses —docentes, médicos, policías, administrativos— aguardan una recomposición salarial que está lejos de lo que hoy puede ofrecer el gobierno.
La paritaria docente ya mostró las primeras dificultades en la última semana, sin acuerdo a la vista. Y el conflicto gremial podría escalar si no aparece una oferta que al menos empate la inflación.
Chubut se mira en el espejo de la deuda y la imagen que devuelve es preocupante. Tercera en carga por habitante, quinta en peso sobre los ingresos, y con seis de cada diez pesos atados al dólar. El gobierno de Ignacio Torres busca refinanciar el BOCADE para ganar aire, pero los vencimientos trimestrales no dan tregua y los ingresos siguen cayendo en términos reales. En ese contexto, la negociación salarial con los estatales se convierte en la variable más sensible del año. La provincia necesita un alivio urgente, pero las soluciones mágicas no existen. Sólo queda gestionar la escasez y esperar que el petróleo, alguna vez, vuelva a sonreír.




