En el marco de su gira por los Estados Unidos, el presidente Javier Milei protagonizó un potente acto en la Universidad Yeshiva de Nueva York.
Ante un auditorio colmado de estudiantes y académicos, el mandatario argentino reafirmó su alineamiento geopolítico con Israel y el sistema de libre empresa, dejando definiciones que resonaron con fuerza en la comunidad internacional. La llegada de Javier Milei al centro universitario no pasó desapercibida.
En las inmediaciones, un fuerte despliegue de la policía local custodiaba las calles, mientras que en el interior, el Servicio Secreto de los Estados Unidos se encargó de escanear a cada invitado y revisar las pertenencias de los alumnos. El presidente arribó acompañado por una comitiva de máxima confianza: la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; y el ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno.
Al ingresar al recinto, el clima de fervor fue inmediato. Según detalló Infobae, los estudiantes se pusieron de pie al grito de «¡Presidente, presidente!», a lo que Milei respondió con su característico «¡Hola a todoooos!». El rector de la universidad, el rabino Ari Berman, fue el encargado de la presentación oficial, comparando la relevancia de la visita con figuras históricas como Golda Meir y destacando que Milei representa una «voz distintiva» que impulsa cambios estructurales a escala nacional con implicaciones globales.
El fin de Maquiavelo y la defensa del capitalismo
Durante su disertación, que se extendió por casi dos horas, Milei retomó los ejes centrales de su pensamiento filosófico y económico, similares a los expuestos previamente en el Foro de Davos. Uno de los momentos de mayor impacto fue cuando se refirió a la ética en la función pública: “No vale todo por ganar un voto. Y por eso reitero: Maquiavelo ha muerto, y es momento de enterrarlo”, sentenció, provocando una ovación de pie por parte de los asistentes.
El jefe de Estado hizo hincapié en la necesidad de regresar a los valores fundacionales de Occidente, rescatando la filosofía griega y romana. En este contexto, defendió a ultranza el modelo económico que promueve su gestión: “Nosotros defendemos el sistema capitalista de libre empresa”, enfatizó. Para Milei, la política debe regirse por la justicia moral más que por el pragmatismo electoralista, asegurando que cuando se obra de manera justa, «aparecen milagros».
Definiciones sobre impuestos, ajuste y alineamiento sionista
El discurso no ahorró críticas hacia el sistema tributario, al que volvió a calificar en términos tajantes. “Los impuestos son un robo. Nadie paga los impuestos voluntariamente, lo hacen a punta de pistola”, afirmó el mandatario ante el silencio atento del auditorio. Asimismo, utilizó su propia experiencia de gestión para graficar su teoría política, sosteniendo que es posible realizar un ajuste del 30% del gasto público en un mes y, aun así, ganar elecciones de forma contundente si la sociedad percibe que se está haciendo lo correcto.
En el plano internacional, y en un contexto de alta tensión en Medio Oriente, Milei fue contundente respecto a su postura personal y la de su gobierno: “Yo me siento orgulloso de ser el presidente más sionista del mundo”. Esta declaración ratificó su compromiso total con Israel y los Estados Unidos. La jornada concluyó, como es habitual en sus presentaciones, con el estruendoso grito de “¡Viva la libertad, carajo!”, cerrando una visita que dejó clara su hoja de ruta geopolítica y económica ante los ojos del mundo.




