Guerra en Irán: el impacto en los combustibles.
Las repercusiones de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ya lleva varias semanas, atraviesan fronteras y océanos, golpeando de lleno las economías de América Latina y España. Los ataques a la infraestructura energética en Medio Oriente y el bloqueo del estrecho de Ormuz han disparado la incertidumbre global. Con los precios del petróleo registrando un alza vertiginosa —un 40 % por encima de los valores previos al 28 de febrero—, los gobiernos evalúan planes de contingencia frente a la escalada en los surtidores, los alimentos y los fertilizantes para el agro. Este es el panorama país por país.
Argentina
En Argentina, el impacto internacional golpea directamente los precios, convirtiéndose en el país que encabeza la preocupación regional. Se registra un incremento del 7 al 8 % en los combustibles, impulsado por el alza del barril a nivel global. El economista Hugo Vasques advierte sobre el traslado a los precios: “El precio del combustible impacta en la cadena logística, donde la mayoría de los bienes se trasladan por tierra y para eso hoy se paga un combustible hasta 8 % más caro que hace 15 días.
Y eso indefectiblemente se va a reflejar en la inflación de marzo”. A esto se suma el desafío del invierno, donde será necesario importar Gas Natural Licuado (GNL), encareciendo aún más los costos. En un contexto inflacionario que contrasta con la promesa del presidente Javier Milei de que la inflación desaparecería a mediados de 2026, Vasques recuerda que, sin este shock externo, enero y febrero ya marcaban un 2,9 %, por lo que el golpe al bolsillo podría ser peor.
España
Los ciudadanos españoles ya sienten el rigor del conflicto. La gasolina subió un 16 % y el diésel un 20 % desde el inicio de las hostilidades, haciendo que llenar el tanque cueste hasta 30 euros más. “Al final hay que asumirlo; al coche hay que utilizarlo para el día a día”, se resigna Miguel, un automovilista madrileño. El sector agrícola, por su parte, reporta sobrecostos de 47 millones de dólares semanales por energía y fertilizantes.
Ante esto, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, anunció un plan “para proteger a ciudadanos y empresas ante el impacto de la guerra y futuros shocks”, cuya prioridad será “hacer frente al aumento de los costes energéticos y de carburantes, con atención a los sectores más afectados y refuerzo del escudo social”.
Panamá
La Secretaría de Energía fijó nuevos precios máximos, con incrementos de hasta 5 centésimos por litro (la de 95 octanos pasó de 0,91 a 0,95; el diésel de 0,85 a 0,90). El presidente José Raúl Mulino había desestimado el impacto inicial asegurando que “esa crisis no toca a Panamá”.
Sin embargo, aclaró que no habrá subsidios y que afrontarán los valores “que establezca el mercado”. “Panamá va a pagar el precio que haya que pagar, lo lamento”, sentenció. Para aliviar al agro, el canciller Javier Martínez Acha confirmó una donación de 1.000 toneladas de fertilizantes desde Marruecos. Desde el sector logístico, Ángel Sánchez fue cauteloso: “Sabemos que va a venir un movimiento” y alertó sobre posibles especulaciones en los fletes.
México
El gobierno de Claudia Sheinbaum optó por contener los aumentos. La secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, indicó que el 96 % de las gasolineras mantendrán la tarifa regular debajo de los 24 pesos por seis meses (sin incluir premium ni diésel).
La presidenta defendió la estrategia: “En términos reales está más barata que el año pasado”. Para lograrlo, se dejó de cobrar parte del impuesto IEPS. El secretario de Hacienda, Édgar Amador, prevé que los efectos “serán cortos”. No obstante, el economista Arnulfo Rodríguez advierte el costo fiscal: México podría dejar de recaudar unos 38.000 millones de pesos por estos estímulos.
Ecuador
Para la estatal Petroecuador, el escenario presenta una dualidad: encarece la importación de derivados, pero beneficia las arcas públicas. “El aumento del precio del crudo representa mayores ingresos para el Estado”, destacaron en un comunicado.
Al ser “un país superavitario en producción de crudo”, y dado que en la coyuntura actual “el WTI aumenta su precio, Petroecuador sí podrá vender mejor su petróleo y obtener mejores ganancias para el Estado”. En paralelo, el gobierno de Daniel Noboa, en medio de tensiones internas, proyecta elevar la producción petrolera total a más de 477.000 barriles equivalentes diarios desde mayo.
Honduras
La administración de Nasry Asfura lanzó una medida “de apoyo temporal” subsidiando el 50 % de los combustibles, dado que el conflicto “está generando presiones en los mercados energéticos a nivel mundial”.
La iniciativa le cuesta al Estado casi 50 millones de lempiras semanales y busca “amortiguar parcialmente el alza internacional y proteger el bolsillo de las familias hondureñas”, en un país con un 60,1 % de pobreza. El gobierno prometió seguir monitoreando para “acompañar a la población ante los efectos de esta situación internacional”, mientras el ministro José Argueta alista medidas extra para la canasta básica.
Chile
Los conductores trasandinos reportan subas de hasta 20 pesos por litro. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, encendió las alarmas al señalar que fue un alza “de las más altas, la más alta desde el año 1985 en una semana”. De mantenerse este escenario internacional, alertó que “el país podría terminar gastando US$ 3.000 millones en total”.
A través del mecanismo MEPCO, que amortigua estas subas reduciendo impuestos, Quiroz detalló: “Ya estamos gastando más de US$ 50 millones por semana”. El reciente gobierno de José Antonio Kast busca consensos urgentes para un nuevo plan de mitigación.
Colombia
Tras dos bajas consecutivas de tarifas este año impulsadas por Gustavo Petro, la guerra pone en jaque la estrategia oficial. El galón ya había acumulado un 74 % de aumento desde 2022 por la quita de subsidios a los combustibles fósiles, decisión que Petro reafirmó recientemente para controlar la inflación (hoy en 5,3 %).
El ministro de Minas, Edwin Palma, advirtió que si la guerra continúa, no solo se frenarán las rebajas, sino que podrían “incrementar nuevamente su valor por el comportamiento de los precios” internacionales y la tasa de cambio frente al dólar.
El Salvador
Con un aumento de 0,26 dólares por galón vigente hasta el 30 de marzo, la población siente la presión. “Hay que apretarse el bolsillo. Es que no hay de otra”, confiesa el residente Eduardo Bonilla. El taxista Alfredo Portillo cree poder absorber el golpe en su vehículo, pero teme por “la especulación” en los bienes cotidianos.
Por su parte, comerciantes de a pie como Rosa Recinos intentan resistir sin trasladar el costo al cliente de sus pupusas: “Todo está caro”, lamenta, priorizando mantener a su clientela habitual.
Costa Rica
La Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) pronostica un ajuste mixto: alzas moderadas en diésel, gas y gasolina regular, y una baja leve en la súper. La presidenta de la entidad, Karla Montero, explicó que el impacto se contendrá por el diferencial tarifario semestral que rige desde abril: “Este mecanismo devuelve a los consumidores la diferencia entre el precio registrado en los conocimientos de embarque (BL) y el precio final de las facturas de compra de combustibles, cuando estas resultan menores”. Ante la volatilidad global, Recope pidió a la ciudadanía “un consumo responsable” de manera preventiva.
Cierre y perspectivas a futuro
El conflicto en Medio Oriente ha demostrado la fragilidad de la cadena de suministro global. Mientras los gobiernos latinoamericanos y europeos despliegan desde subsidios hasta acuerdos de precios para blindar sus economías, la sombra de una guerra prolongada amenaza con transformar estas medidas temporales en un desafío estructural a largo plazo.




