El ex presidente Mauricio Macri no tardó en reaccionar ante la noticia judicial del año: la revocación de la condena millonaria contra Argentina por la expropiación de YPF
Lejos de un tono institucional moderado, el líder del PRO transformó el alivio financiero en un proyectil político dirigido hacia el Instituto Patria. Para Macri, la resolución de la Cámara de Apelaciones de Nueva York no solo es un triunfo económico, sino el cierre de un capítulo que calificó como una «pesadilla» iniciada durante el mandato de Cristina Kirchner.
Un mensaje de alivio con fuerte carga política
A través de sus redes sociales, Macri expresó su «gran alegría» por el fallo que dejó sin efecto la sentencia que obligaba al país a desembolsar casi 18 mil millones de dólares. Sin embargo, el núcleo de su intervención fue el señalamiento directo a la herencia kirchnerista. El ex mandatario recordó que la expropiación de 2012 fue, a su juicio, un acto «ilegal» y subrayó que los diputados de su espacio político votaron en contra en aquel entonces, presentándose como una voz de alerta que el tiempo terminó ratificando.
Para el fundador del PRO, este desenlace judicial funciona como un certificado de coherencia retrospectiva. Al recordar sus advertencias de hace más de una década, Macri busca consolidar una narrativa donde el kirchnerismo es el responsable del riesgo patrimonial y su sector, el guardián de la seguridad jurídica que finalmente prevaleció en los tribunales internacionales.
Cruces de alto voltaje y la disputa por el relato
El punto más álgido del descargo de Macri se produjo al referirse a la interpretación que la propia Cristina Kirchner hizo del fallo. El ex presidente tildó de «indignante» que la ex vicepresidenta intentara presentar la resolución como una validación de su gestión. «Es indignante verla presumiendo desde su prisión domiciliaria que este fallo le da la razón a aquel atropello», lanzó Macri, elevando la temperatura de una confrontación personal que parece no tener tregua.
Esta reacción deja en claro que el expediente YPF excede lo jurídico para convertirse en un campo de batalla discursivo. Mientras el oficialismo y sectores aliados celebran el ahorro de divisas, Macri se enfoca en fijar la responsabilidad histórica sobre la figura de la ex presidenta, disputando centímetro a centímetro el significado de una sentencia que, aunque técnica, tiene efectos sísmicos en la política interna argentina.
El fallo como argumento de campaña permanente
La intervención de Mauricio Macri refuerza la estrategia del PRO de mantenerse como el antagonista principal del modelo de estatizaciones del kirchnerismo. Al ligar el fallo con la votación negativa de sus legisladores en 2012, el ex mandatario intenta capitalizar el resultado judicial como una victoria política propia. La «pesadilla», según su visión, no termina solo con el ahorro de dinero, sino con la exposición de lo que considera un error sistémico del gobierno anterior que puso en jaque el futuro financiero de todos los argentinos.




