En el marco del Día Internacional de la Mujer, la historia de Marina Simian (54) se destaca como un faro de innovación y perseverancia en la ciencia argentina
Con una trayectoria que une el CONICET, la Universidad de Chicago y el emprendedurismo tecnológico, Simian lidera actualmente Oncoliq, una startup biotecnológica que persigue un objetivo ambicioso y vital: detectar el cáncer de mama mediante un simple análisis de sangre.
De la investigación académica al impacto global
Tras formarse con referentes de la biología molecular como Alberto Kornblihtt y realizar su doctorado en la Universidad de California, Simian regresó a la Argentina para dedicar más de 20 años al estudio del microambiente tumoral. Según información que fue extraída del medio La Nación, su carrera dio un giro en 2021 cuando decidió saltar del laboratorio al mundo del emprendimiento junto a su socia, Adriana de Servi.
El proyecto Oncoliq nace para atacar una estadística desgarradora: el 50% de los casos de cáncer se detectan en etapas tardías, donde la tasa de mortalidad alcanza el 80% en los primeros cinco años. «El problema que buscamos resolver es la muerte como consecuencia de la detección tardía», explica Simian. Su propuesta de tamizaje masivo busca ser una herramienta accesible y confiable que complemente los métodos actuales y salve vidas a gran escala.
Vocación, liderazgo y equilibrio
Marina no solo es una científica de élite —fue la primera latinoamericana en recibir un subsidio de 250.000 dólares para investigación oncológica a los 34 años— sino también una mentora que ha formado a decenas de becarios. Su motor es la curiosidad: «Lo que más me gusta es imaginar una idea, planificarla y formular una hipótesis novedosa», asegura.
Hoy, reparte su vida entre la recaudación de fondos en Estados Unidos, el trabajo científico en Buenos Aires y sus momentos de desconexión practicando kitesurf en Uruguay. En este 8M, su figura representa la capacidad de la ciencia argentina para generar soluciones locales con estándares internacionales, demostrando que la pasión por investigar es, en última instancia, una pasión por la vida.




