El mapa de la actividad productiva en el territorio nacional expone ritmos de expansión diferenciados según el perfil exportador y energético de cada región.
El impulso de Vaca Muerta llevó a Neuquén y Río Negro a alcanzar un nivel récord de actividad económica. En marzo, la región petrolera registró un crecimiento interanual de 6,9% y se ubicó 7,7 puntos por encima de su récord histórico de 2018. Las demás zonas productivas también mostraron señales de recuperación, pero con un avance más moderado y sin lograr aún superar sus máximos.
Los datos surgen un informe del Departamento de Economía de la Universidad Austral que, a partir de datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Indec, analizaron qué regiones impulsan la actividad económica del país. El estudio comparó las tres grandes zonas productivas:
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Región Sur: Conformada por Neuquén y Río Negro, asociada al petróleo y gas.
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Región Centro: Integrada por Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, ligada a la agroindustria.
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Región Andina: Vinculada a la minería, que nuclea a Salta, Jujuy, Mendoza, San Juan y Catamarca.
Durante marzo, el nivel de actividad en las regiones Sur, Centro y Andina anotó un alza interanual del 6,9%, 6,8% y 3,3%, respectivamente, frente al crecimiento de 5,5% que mostró el EMAE a nivel nacional en ese período. En conjunto, estas zonas representan el 33,5% del Valor Agregado Bruto (VAB) y explican más del 31,2% del empleo asalariado privado registrado del país.

La actividad económica en las principales regiones productivas de la Argentina
Pese a que las tres regiones productivas -Sur, Centro y Andina- mostraron una recuperación de la actividad económica durante marzo, el informe de la Universidad Austral subraya que se trata de “un crecimiento actual generalizado” y que “no parten del mismo lugar”. Al respecto, las economistas Ana Inés Navarro y Marina Álvarez, autoras del reporte, indicaron:
”Algunas ya recuperaron e incluso superaron los niveles previos de actividad, mientras otras aún transitan un proceso de reconstrucción”
La región petrolera fue la única que logró superar sus máximos históricos de actividad en marzo y se ubica 7,7 puntos por encima de los valores registrados en 2018. La mejora se explicó por la expansión de Vaca Muerta y las inversiones vinculadas al desarrollo energético.
En contraste, los demás sectores productivos muestran rezagos respecto a sus picos previos:
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Sector Minero: La región andina, beneficiada por el crecimiento de proyectos mineros de litio y cobre, todavía se encuentra 12,8% por debajo de su máximo histórico.
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Sector Agroindustrial: En las provincias dominadas por la agroindustria, el indicador aún permanece 18,6% por debajo de los niveles alcanzados hace ocho años.
En términos retrospectivos, durante los primeros dos años del gobierno de Javier Milei, la región Centro y Sur crecieron a un ritmo de 1,1% mensual promedio y acumularon una expansión cercana al 30% de punta a punta. Por su parte, las provincias andinas también mostró una evolución positiva, aunque más moderada, con un crecimiento acumulado de 22,3% en el mismo periodo y 0,8% mensual.

Mayores inversiones y baja de retenciones: el impuso en las tres regiones del país
El devenir de los indicadores sectoriales estará supeditado a variables regulatorias y de financiamiento de gran escala. “Hacia adelante, el desempeño de cada región dependerá en gran medida de su capacidad para aprovechar el nuevo contexto macroeconómico”, indicó el informe de la Universidad Austral.
Para el bloque agroindustrial de la zona centro, los investigadores sostienen que una mayor previsibilidad en los esquemas de los derechos de exportación previstos “podría acelerar el proceso de recuperación”. En ese sentido, el Gobierno oficializó la baja de retenciones para el agro y aplicó un esquema diferenciado entre los cultivos de invierno y de verano:
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Cultivos de invierno: Desde el 4 de junio, el trigo y la cebada tributan 5,5%.
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Cultivos de verano: La reducción de alícuotas para la soja, el maíz, girasol y sorgo iniciará desde enero de 2027. El poroto de soja pasará de una alícuota del 24% en 2026 al 21% desde diciembre de 2027 y al 15% a partir de diciembre de 2028.
Para las regiones petrolera y minera, en cambio, la continuidad de las inversiones, a través del RIGI, aparece como un factor clave para sostener el crecimiento. Hasta el momento, hay al menos 10 proyectos aprobados en el RIGI destinados al sector energético y minero. Entre ellos se encuentra el gasoducto San Matías, una obra de US$1300 millones que permitirá transportar 27 millones de metros cúbicos diarios de gas natural desde Neuquén hasta el Golfo San Matías, en Río Negro.
En paralelo, el Gobierno espera que el Congreso avale el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias (“Súper RIGI”). La iniciativa está orientada a atraer inversiones de gran escala en sectores tecnológicos y actividades que actualmente “no cuenten con desarrollo en el país”, estableciendo un piso mínimo de inversión de US$1000 millones.
