El Gobierno autorizó subir al 15% el bioetanol en naftas. Conoce cómo impacta en el octanaje, por qué consume más combustible y qué pasa con los autos viejos.
El Gobierno Nacional autorizó recientemente a las petroleras a incrementar, de forma voluntaria, la mezcla de bioetanol en las naftas hasta un 15%. Esta medida busca amortiguar los constantes aumentos del petróleo derivados del conflicto en el Golfo Pérsico. Ante este cambio, surge la duda: ¿representa un peligro para la mecánica? Los especialistas aseguran que no hay riesgo de roturas, aunque el comportamiento del vehículo tendrá variaciones perceptibles.
Mayor octanaje pero menor rendimiento energético
El bioetanol, producido principalmente a partir de la caña de azúcar, actúa como un potenciador del octanaje. En términos técnicos, una nafta con mayor proporción de este biocombustible equivale a cargar un producto Premium. Sin embargo, esta mejora en la calidad tiene una contrapartida en la eficiencia.
“Efectivamente, el bioetanol eleva el octanaje del combustible, eso es una mejora. Pero a la vez es un poco engañoso, porque esta condición se contrapone con una menor capacidad energética”, explicó el especialista Luis Toso. En la práctica, esto se traduce en que el motor debe quemar más cantidad de líquido para obtener la misma potencia. Se estima que los usuarios podrían notar un incremento en el consumo de entre el 5% y el 10% en sus trayectos cotidianos.
La capacidad de adaptación de los motores modernos
Para los dueños de vehículos fabricados en los últimos años, la transición al 15% de bioetanol será prácticamente invisible. Los autos modernos cuentan con sistemas de inyección electrónica capaces de detectar la diferencia en el punto de encendido y realizar los ajustes necesarios de forma automática.
En mercados vecinos como Brasil, el estándar de mezcla (E27) es del 27%, y muchos vehículos funcionan incluso al 100% con biocombustible vegetal. Dado que gran parte del parque automotor argentino comparte plataforma con el brasileño, los componentes están preparados para estas proporciones. No obstante, en autos más antiguos, la propiedad solvente del etanol podría acelerar el desgaste de mangueras y sellos que no fueron diseñados para convivir con alcoholes.
Biocombustibles: una solución ante la crisis del crudo
La resolución oficial no modifica el corte obligatorio, sino que otorga libertad a las refinerías para elevar el porcentaje si lo consideran conveniente para bajar costos. Mientras que el gasoil ya contemplaba mezclas de hasta el 20% con biodiesel, el foco ahora está en las naftas, el segmento más castigado por la volatilidad internacional.
Más allá del ahorro económico, el uso de biomasa vegetal contribuye a la movilidad sustentable, siempre y cuando su producción no entre en conflicto con la seguridad alimentaria o la deforestación. Por ahora, el usuario argentino verá una nafta «más verde» en el surtidor, con la certeza de que su motor no corre peligro, aunque rinda unos kilómetros menos por tanque.




