La ciudad puso en marcha una estrategia integral que reúne salud, escuelas, clubes e iglesias para abordar un problema que ya no se explica solo por las sustancias. El alcohol sigue siendo la principal preocupación, pero aparecen los vapeadores y las apuestas online en edades más bajas. «Necesitamos un diagnóstico local afinado», advirtieron.
Puerto Madryn puso en marcha una mesa intersectorial con una premisa que corre el problema de un lugar cómodo: hoy los consumos problemáticos ya no entran en una sola categoría ni admiten respuestas aisladas. La preocupación incluye sustancias, pero también el uso de tecnologías y las apuestas online , dos fenómenos que ganaron presencia en edades más bajas y obligan a pensar otro tipo de intervención.
La necesidad de un diagnóstico local
Uno de los primeros déficits que busca cubrir ese espacio aparece en el terreno del conocimiento concreto sobre la ciudad. Roberto Neme planteó que una de las metas pasa por “tener un diagnóstico local lo más afinado posible” , porque hoy existen referencias del hospital y del observatorio de Sedronar, pero “no tenemos un diagnóstico local” sistematizado. Esa ausencia no es menor, porque sin una lectura propia del problema cualquier intervención corre el riesgo de quedar atada a datos generales o a percepciones parciales.
Alcohol, vapeadores y nuevas formas de consumo
Cuando el análisis baja a los hábitos concretos, el dato más firme sigue pasando por el alcohol. Neme sostuvo que “el alcohol sigue siendo la sustancia, por supuesto, que más utilización y más disposición tienen los jóvenes” , aunque enseguida agregó otro matiz que modifica el mapa: “bajó el tema del tabaquismo, pero bueno, aparecieron los vapeadores” . Esa combinación muestra que algunas prácticas ceden terreno, pero otras se reacomodan con formatos más recientes y con una circulación mucho más naturalizada.
Una respuesta que articula instituciones
La respuesta que se intenta construir no se limita a la atención de casos consumados. En el tramo asistencial, la propuesta trabaja con equipos interdisciplinarios y profesionales de la salud mental, pero al mismo tiempo busca sostener espacios de contención y acompañamiento que ya existen en la órbita municipal. La apuesta consiste en que esas herramientas no funcionen sueltas, sino articuladas con ámbitos específicos de asistencia y con acciones preventivas compartidas.
Ahí aparece otro rasgo del esquema: el problema atraviesa instituciones muy distintas entre sí. En la entrevista se mencionó el vínculo con escuelas, iglesias, clubes y referentes barriales , además del respaldo que ofrecen estudios construidos en el ámbito educativo. El objetivo no pasa solo por reunir actores alrededor de una mesa, sino por asumir que el consumo problemático ya circula por espacios cotidianos donde los jóvenes estudian, socializan, compiten, rezan o pasan buena parte de su tiempo.
El impacto postpandemia en la salud mental
La explicación que se dio sobre la puerta de entrada a estas conductas suma un dato de fondo que excede a Puerto Madryn. Neme advirtió que “después del 2020 y después de la pandemia todos los indicadores que tienen que ver con salud mental se dispararon” , y aclaró que no se trata de una anomalía exclusivamente local sino de un fenómeno más amplio. Desde esa mirada, el desafío del plano municipal no pasa por discutir la existencia del problema, sino por construir respuestas concretas en el territorio.
Un problema que baja la edad
El cuadro se vuelve más delicado cuando ese análisis se cruza con la edad. Durante la entrevista se señaló que la prevalencia de enfermedades mentales y de indicadores de riesgo muestra una baja en la edad de consumo , y que también el suicidio empieza a correr hacia franjas etarias más tempranas que años atrás. Ese dato empuja el tema fuera del escritorio técnico y lo convierte en un asunto que interpela a familias, escuelas, clubes y organizaciones comunitarias al mismo tiempo.
El desafío real de la mesa intersectorial
Por eso, el valor real de la mesa intersectorial no se jugará solo en su lanzamiento ni en la foto de apertura. La medida de su alcance aparecerá cuando logre producir un diagnóstico local propio, ordenar un recursero útil y sostener una red que no llegue tarde cuando los consumos ya lastiman trayectorias personales y familiares. Ahí se verá si Puerto Madryn consigue transformar una preocupación compartida en una política con capacidad de intervenir antes de que el problema crezca todavía más.




