El indicador que mide la desconfianza de los mercados trepó a su nivel más alto del año en medio de una jornada negra para los títulos argentinos. Los bonos en dólares caen hasta 2% y las acciones en Wall Street operan en rojo, en un contexto global enrarecido por la escalada bélica en Medio Oriente que disparó el petróleo por encima de los u$s119. El ministro de Economía, sin embargo, se muestra optimista.
El optimismo del ministro de Economía, Luis Caputo, choca de frente con la realidad de los números. En una jornada para el infarto, el riesgo país superó los 600 puntos básicos por primera vez en el año, encendiendo todas las alarmas en el mercado financiero local. Los bonos soberanos en dólares profundizaron su caída con bajas de hasta 2,1%, mientras las acciones argentinas que cotizan en Wall Street operan en terreno negativo, con retrocesos que alcanzan el 1,7%.
La tormenta perfecta combina factores externos e internos. A nivel global, la escalada del conflicto en Medio Oriente disparó el precio del petróleo Brent por encima de los u$s119 por barril, después de que Irán atacara instalaciones energéticas en toda la región en represalia por el bombardeo israelí contra su yacimiento de gas de South Pars. Esta grave escalada bélica redobla la incertidumbre y golpea directamente a los mercados emergentes.
Bonos en picada: los números de una jornada negra
Los títulos en dólares no encuentran piso y continúan bajo presión en medio de un contexto global adverso. Los Globales registran bajas pronunciadas durante la jornada, liderados por el Global 2046 que cae 2,1%, seguido por el Bonar 2041 (-1,1%), el Bonar 2035 (-1,1%) y el Global 2035-2038 (-1%).
Los títulos soberanos también enfrentan interrogantes a nivel local: si bien el Banco Central sostiene un ritmo de compras de reservas, persisten dudas sobre la sostenibilidad del esquema cambiario y la capacidad del Gobierno para cumplir con los compromisos de deuda. A esto se suma la cobertura de carteras ante el agravamiento de la guerra en Medio Oriente, lo que presiona sobre el nivel del riesgo país y las expectativas de inflación.
Acciones: el Merval resiste en pesos, pero las ADR sangran en dólares
En la renta variable, el panorama es mixto pero igualmente preocupante. El S&P Merval avanza 0,5% a 2.706.109,67 puntos en pesos, mientras que medido en dólares escala 0,6% a 1.841,57 puntos. Sin embargo, este repunte en moneda local no alcanza para disimular la sangría que se vive en Wall Street.
Las acciones argentinas que cotizan en Nueva York operan con mayoría de bajas de hasta 1,7%, encabezadas por Loma Negra, Mercado Libre (-1,6%), Central Puerto (-1%) e IRSA (-0,6%). En el otro extremo, logran escapar de la tendencia negativa YPF (4,4%), Cresud (2,4%), Transportadora Gas del Sur (2,2%) y Edenor (0,7%), aunque los analistas advierten que se trata de movimientos aislados en un mar de rojo.
El factor bélico: petróleo por las nubes y más presión inflacionaria
El agravamiento del conflicto en Medio Oriente se convirtió en el principal factor de riesgo para los mercados emergentes. El ataque iraní a instalaciones energéticas en toda la región, en respuesta al bombardeo israelí contra su yacimiento de gas de South Pars, disparó los precios del petróleo Brent por encima de los u$s119 por barril.
«Se complicó aún más el tema bélico, lo cual redobla la incertidumbre e impacta directo en el mercado», Para la Argentina, esta escalada tiene un doble efecto: por un lado, encarece las importaciones energéticas en un momento de recuperación; por otro, presiona sobre los precios internos en un contexto donde la inflación ya es un dolor de cabeza para el Gobierno.
Caputo optimista: ¿realidad o ficción?
En medio de este escenario de tormenta, el ministro de Economía, Luis Caputo, mantiene un discurso optimista. El funcionario asegura que la inflación continuará bajando y que el programa económico está encaminado, pero los números del mercado cuentan una historia diferente.
El riesgo país superando los 600 puntos es una señal de alerta que no puede ignorarse. Este indicador, que mide el diferencial de tasas que los inversores exigen para prestarle al país en comparación con los bonos del Tesoro de Estados Unidos, refleja el nivel de desconfianza en la economía argentina. Cuanto más alto es, más caro le resulta al país financiarse y más difícil se vuelve atraer inversiones.
La brecha entre el optimismo oficial y la realidad del mercado se ensancha a medida que pasan los días. Mientras Caputo confía en la baja de la inflación, los bonos se derrumban, las acciones caen y el riesgo país se dispara. La pregunta que flota en el aire es cuánto tiempo más podrá sostenerse esta contradicción antes de que estalle.




