Bausili confirmó que no habrá cambios inmediatos en el cepo cambiario.
En el marco de la Argentina Week celebrada en Nueva York, el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, brindó definiciones cruciales sobre el futuro de la política monetaria. Ante un auditorio de inversores internacionales, el funcionario descartó modificaciones sustanciales en las restricciones cambiarias en el corto plazo, argumentando que el sostenimiento de estas medidas responde a una estrategia de defensa ante la fragilidad heredada.
Acompañado por el ministro de Economía, Luis Caputo, el titular del BCRA detalló que, si bien la gestión libertaria confía en el libre mercado como el mejor asignador de recursos, los desequilibrios actuales obligan a mantener controles administrativos. Según Infobae, Bausili explicó que un Banco Central frágil puede generar incentivos para «atacar a la moneda», y que el cepo funciona hoy como un mecanismo de protección mientras se sanea el balance de la autoridad monetaria.
El balance del BCRA como brújula de la desregulación
Bausili enfatizó que la hoja de ruta del Gobierno no se rige por fechas calendario, sino por la mejora de los indicadores de vulnerabilidad. El funcionario recordó que a mediados de abril de 2025 ya se liberaron los controles para personas físicas, pero advirtió que el resto de las regulaciones se levantarán solo cuando el balance del BCRA sea lo suficientemente sólido para resistir presiones del mercado.
“A medida que continuamos mejorando la calidad del balance general del BCRA y reduciendo estas vulnerabilidades, continuaremos avanzando y eliminando los controles administrativos”, puntualizó el disertante. Este enfoque gradualista busca evitar que las fuerzas del mercado generen incentivos desestabilizadores que pongan en riesgo la recuperación macroeconómica iniciada por la administración de Javier Milei.
Las dos restricciones clave que persisten
Durante su exposición, el presidente del Central identificó las dos regulaciones de mayor peso que aún afectan al sistema financiero. La primera se refiere a las limitaciones para que los inversores no residentes —especialmente los financieros— retiren sus fondos del país. Bausili matizó que las multinacionales ya pueden girar dividendos, por lo que esta medida actúa hoy más como un freno a los capitales especulativos que como un obstáculo para la inversión productiva de largo plazo.
La segunda gran regulación afecta a las empresas que operan en el mercado oficial, las cuales deben administrar su capital de trabajo bajo controles estrictos. Esto incluye la «restricción cruzada» instaurada antes de las legislativas, que impide operar en los mercados financieros (MEP o CCL) por 90 días a quienes compran dólar oficial. Aunque reconoció que el sistema es «engorroso», Bausili aseguró que no impide la operatividad normal de la economía ni la voluntad de crecimiento de las empresas.




