Un reciente informe del banco estadounidense JP Morgan ha encendido las alarmas sobre el comportamiento financiero de los argentinos
Según el relevamiento, los impagos a 90 días en los préstamos otorgados por la billetera virtual líder del país experimentaron un salto significativo durante 2025, reflejando las dificultades de las familias para cumplir con sus compromisos financieros.
El salto de la mora y la comparación regional
Las cifras son contundentes: la morosidad de la cartera a más de 90 días en Argentina pasó de un escaso 1,8% en diciembre de 2024 a un preocupante 8,7% al cierre de 2025. Este fenómeno no es aislado, ya que se alinea con una tendencia alcista en bancos y entidades financieras tradicionales de todo el país.
A pesar de este incremento, el análisis del JP Morgan destaca que los niveles de incumplimiento locales se mantienen por debajo de los de Brasil, donde la mora ronda el 11%. Sin embargo, la trayectoria ascendente en el mercado interno preocupa a los analistas, especialmente tras las subas de tasas de interés registradas en el último trimestre de 2025, lo que encareció notablemente el costo del refinanciamiento.
Millones de usuarios bajo la lupa financiera
Actualmente, unos 6,3 millones de argentinos —lo que representa el 14% de la población total— poseen líneas de crédito activas con la plataforma. Un dato revelador es el aumento en la cantidad de préstamos por cliente, que subió de 3,0 a 3,3 en promedio durante el último año, sugiriendo que muchos usuarios recurren al crédito para cubrir baches de liquidez diaria.
Por otro lado, el sector empresarial también mostró una expansión notoria. El número de pequeñas y medianas empresas (PyMEs) financiadas por la aplicación se duplicó en un año, pasando de 104.000 a 205.000. No obstante, el volumen total de préstamos en Argentina, que alcanza los US$ 1.100 millones, sigue siendo considerablemente menor frente a los mercados de México y Brasil.
Factores que explican el aumento de impagos
El informe señala dos motivos principales para este escenario. Primero, el freno en el otorgamiento de nuevos créditos registrado en mayo de 2025; al no ingresar «créditos sanos» al sistema, los impagos previos ganaron peso relativo sobre el total. Segundo, el encarecimiento del crédito personal, que pasó de ser una herramienta de consumo a un recurso de emergencia para muchas familias que hoy luchan por estabilizar su economía doméstica.




