El tablero internacional se sacude tras las firmes declaraciones de los principales líderes europeos, quienes hoy marcaron una línea divisoria respecto a la estrategia de Estados Unidos en Medio Oriente
Mientras Washington presiona por una intervención conjunta, las potencias del Viejo Continente advierten que no se dejarán arrastrar a un conflicto que, aseguran, fue iniciado de manera unilateral.
El Reino Unido descarta una escalada bélica directa
El primer ministro británico, Keir Starmer, fue uno de los más contundentes al afirmar que su administración trabaja en un plan «viable» para restablecer la navegación en el Estrecho de Ormuz, pero bajo una premisa clara: evitar una guerra extendida. Starmer reconoció que el bloqueo afecta directamente al costo de vida global por el alza del crudo, pero priorizó la diplomacia y la seguridad de sus ciudadanos.
»Quiero que esta guerra termine cuanto antes; cuanto más se prolongue, más peligrosa se vuelve la situación», sentenció el mandatario, según recogieron agencias internacionales y la Agencia Noticias Argentinas. Para Londres, la apertura de esta arteria energética es crucial, pero la resolución debe ser colectiva y no necesariamente militar.
Alemania y la UE: «No existe mandato para la OTAN»
Desde Berlín, el mensaje fue aún más tajante. El portavoz del gobierno alemán, Stefan Kornelius, recordó que la OTAN es una alianza exclusivamente para la defensa del territorio de sus miembros, y que el actual conflicto liderado por Donald Trump contra Irán «no tiene nada que ver» con el organismo.
En sintonía con esto, el ministro de Defensa de Alemania, Boris Pistorius, lanzó una advertencia que resonó en los despachos de la Casa Blanca: «Esta guerra empezó sin ninguna consulta previa». Pistorius descartó cualquier participación militar de su país, aunque se mostró dispuesto a colaborar mediante vías diplomáticas para garantizar el tránsito por el Estrecho.
Según informó Agencia Noticias Argentinas, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, también mantuvo una postura prudente. Si bien admitió el interés europeo en mantener abierto Ormuz, señaló que cualquier modificación en las misiones actuales de patrullaje naval requerirá de un debate profundo y tiempo que, por ahora, el ritmo bélico de Trump no parece querer otorgar.




