Lo que parecía un principio de tregua se transformó en un cruce de versiones cruzadas que sacude la diplomacia mundial
Horas después de que Donald Trump anunciara una pausa de cinco días en los ataques contra Irán asegurando que «ellos llamaron para llegar a un acuerdo», el gobierno persa salió a desmentir tajantemente cualquier contacto, directo o indirecto, con la Casa Blanca.
A través de las agencias oficiales Fars y Tasnim, Teherán aseguró que no existe ninguna mesa de diálogo abierta, contradiciendo el optimismo mostrado por el mandatario estadounidense en sus redes sociales.
Versiones opuestas en un escenario volátil
La confusión informativa genera una incertidumbre peligrosa en los mercados. Mientras Trump sostiene que la suspensión de ataques a la infraestructura energética iraní es un gesto basado en el «éxito de las conversaciones en curso», desde Irán la postura es de rechazo absoluto:
- La postura de Trump: «He ordenado al Departamento de Defensa aplazar cualquier ataque… ellos llamaron, quieren llegar a un acuerdo», afirmó el presidente ante la prensa.
- La respuesta de Irán: Un alto funcionario de seguridad iraní descartó cualquier negociación y buscó desactivar la idea de un entendimiento. «No hubo contactos ni instancias indirectas de diálogo», subrayaron medios locales.
El Estrecho de Ormuz bajo la lupa
Más allá de la guerra de declaraciones, Irán volvió a poner el foco en el Estrecho de Ormuz. Advirtieron que, aun sin un enfrentamiento directo, la inestabilidad actual podría alterar de forma duradera el funcionamiento de este punto neurálgico para el comercio global de petróleo.
Esta advertencia llega en un momento crítico para los mercados internacionales, donde el precio del barril ha mostrado movimientos bruscos ante cada señal de escalada o distensión en la zona. La falta de canales de diálogo confirmados sugiere que los próximos cinco días serán de una fragilidad extrema para la seguridad energética global.




