La industria pesquera patagónica atraviesa horas decisivas
A escasas semanas de que se habilite formalmente la temporada de langostino en aguas nacionales, el fantasma del conflicto que mantuvo a la flota amarrada durante 2025 vuelve a sobrevolar los puertos. Desde la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP) lanzaron una dura advertencia: si no se modernizan los convenios laborales y se ajustan los costos operativos, la salida de los barcos corre serio peligro.
Un convenio estancado hace dos décadas
El eje del conflicto radica en la obsolescencia de las normativas vigentes. Agustín de la Fuente, presidente de la CAPIP, fue tajante al señalar que las condiciones actuales son idénticas a las que desencadenaron la crisis del año pasado. La cámara empresarial insiste en la urgencia de actualizar el Convenio Colectivo de Trabajo, cuyos valores de referencia para liquidar la producción no han sido modificados en más de 20 años.
Según explican desde el sector, los parámetros actuales están totalmente desconectados de la realidad del mercado internacional. Esto genera que, al momento de liquidar, las empresas enfrenten números negativos que tornan inviable la operación de los tangoneros congeladores.
La propuesta de salarios atados a la exportación
Ante la Secretaría de Trabajo de la Nación, la CAPIP presentó un plan para destrabar la negociación con el SOMU. La iniciativa propone un sistema de liquidación variable que se ajuste a los precios de exportación registrados por la Aduana, tomando un promedio trimestral.
Esta «propuesta pendular» busca dar previsibilidad tanto a trabajadores como a empresarios. Al ser una industria netamente exportadora, el objetivo es que los salarios y la rentabilidad fluctúen en sintonía con lo que el mundo paga por el langostino argentino, permitiendo una visibilidad real sobre la salud financiera de la actividad.
Costos en alza y presión impositiva
El escenario se complica aún más por el incremento desmedido de los insumos básicos. El combustible, motor fundamental de la flota, registró subas superiores al 60% en los últimos meses, impactando de lleno en la estructura de costos. A esto se suman aumentos en fletes marítimos y materiales de empaque, en un contexto global marcado por la volatilidad.
Asimismo, De la Fuente renovó el reclamo por los derechos de exportación. El dirigente destacó la desigualdad que sufre la pesca frente a otras economías regionales que ya fueron beneficiadas con la quita de retenciones, señalando que el Estado actúa como un socio que retira utilidades sin contemplar la pérdida de competitividad frente a otros países productores que no aplican estos tributos.
Un inicio de temporada bajo incertidumbre
Aunque el calendario marca que la actividad podría iniciarse entre el 10 y el 15 de abril al norte del paralelo 41, la realidad en los muelles es de cautela. Desde la patronal aseguran que, aun con la autorización oficial para pescar, nadie arriesgará la salida de los buques si no se alcanzan acuerdos que garanticen el equilibrio económico. El diálogo con el sindicato permanece abierto, pero la urgencia por reglas claras crece a medida que se acerca la fecha de zarpada.




