El fin de las PASO: ahorro fiscal o estrategia para reconfigurar el poder político.
El anuncio del presidente Javier Milei sobre el envío de un proyecto para eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) ha encendido las alarmas en el tablero político argentino. Lo que el Gobierno presenta como una medida de austeridad para dejar de «financiar las internas de la casta», es analizado por especialistas y opositores como una maniobra que altera profundamente las reglas del juego. Al suprimir esta instancia, se elimina la herramienta que desde 2009 permitía democratizar la selección de candidatos y, al mismo tiempo, funcionaba como un termómetro real del humor social antes de las elecciones generales.
El beneficio de la verticalidad en La Libertad Avanza
En el escenario actual, la eliminación de las primarias otorga una ventaja competitiva natural a fuerzas con liderazgos personalistas y centralizados. La Libertad Avanza, bajo la conducción vertical de Milei y el armado de Karina Milei, no enfrenta hoy disputas internas que requieran de un proceso electoral para ser dirimidas. Para el oficialismo, las PASO son un gasto innecesario y un obstáculo logístico, ya que sus listas se definen por consenso —o designación— desde la cúpula, sin necesidad de medir fuerzas entre diferentes corrientes.
El laberinto de las coaliciones y el riesgo de fractura
Para el resto del arco político, especialmente para el peronismo y las coaliciones opositoras, el panorama es radicalmente distinto. Estos espacios suelen albergar múltiples sectores que utilizan las PASO para resolver tensiones y legitimar candidaturas sin romperse. Sin esta herramienta, las internas deberán resolverse «puertas adentro» mediante acuerdos de cúpula, lo que históricamente ha derivado en fugas de dirigentes, listas paralelas que dividen el voto o la postulación de candidatos con escaso conocimiento público. El riesgo de llegar a las generales con un espacio fragmentado es una de las mayores preocupaciones de los partidos tradicionales.
Una gran encuesta nacional que desaparece
Más allá de la selección de nombres, las PASO cumplían la función de una megacuenta nacional con datos reales. Sin esta instancia previa, los partidos políticos y los equipos de campaña llegarán a la elección general a ciegas, sin información fidedigna sobre su rendimiento territorial o la efectividad de sus mensajes. Esta falta de «ensayo general» podría castigar con mayor dureza a las estructuras más amplias que necesitan ajustar sus estrategias sobre la marcha, consolidando el poder de quienes ya tienen un núcleo duro de votantes consolidado.
¿Ahorro fiscal o ventaja táctica?
Si bien el argumento del ahorro económico es el que mejor resuena en la opinión pública —especialmente en un contexto de ajuste—, la reforma electoral impulsada por Milei busca, en el fondo, una reconfiguración del sistema de partidos. Al forzar a las coaliciones a una introspección conflictiva, el Gobierno no solo busca sanear las cuentas públicas, sino también desarticular la capacidad de respuesta de sus competidores, favoreciendo un esquema político más polarizado y menos fragmentado en su base de apoyo.




