La construcción en Argentina registró un incremento del 2,5% durante el mes de marzo, logrando posicionarse por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que alcanzó el 3,4% en el mismo periodo
Según el último informe del INDEC, esta desaceleración en el ritmo de aumentos del sector representa un respiro en la estructura de costos frente a la inflación general.
El comportamiento del sector durante el tercer mes del año estuvo traccionado principalmente por los ajustes salariales, mientras que los insumos y servicios generales mostraron variaciones más moderadas, consolidando una tendencia de casi un punto porcentual de diferencia a favor del rubro constructivo.
Los factores que impulsaron el índice de marzo
El incremento del 2,5% en el Índice del Costo de la Construcción (ICC) se explica por una dinámica mixta entre sus componentes. Los materiales registraron una suba del 1,8%, al igual que los gastos generales, rubro que contempla servicios clave como los alquileres de equipos y herramientas.
Por otro lado, la mano de obra fue el componente con mayor presión alcista, anotando un aumento del 3,4%. Esta cifra refleja el impacto de las actualizaciones paritarias y las condiciones laborales vigentes, equilibrando el promedio final del índice sectorial.
El impacto de las paritarias de la UOCRA
Dentro del análisis específico de la mano de obra, se destaca la situación de los trabajadores asalariados, quienes percibieron una mejora promedio del 3,9%. Este ajuste responde al cumplimiento del acuerdo salarial de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) sellado a fines de marzo, que incluyó asignaciones no remunerativas y extraordinarias para las categorías previstas en el convenio colectivo.
En contraste, el sector de los trabajadores subcontratados mostró una variación mucho más leve, con apenas un 0,7% de aumento. En lo que va del año, la brecha es marcada: los asalariados acumulan un alza del 9,3%, mientras que los subcontratados registran un 4,2% en el primer trimestre.
Perspectivas para el sector
El hecho de que los costos de construcción corran por detrás de la inflación general abre un escenario de análisis para inversores y desarrolladores. Con materiales moviéndose a un ritmo menor que los precios minoristas, el sector busca sostener su nivel de actividad frente a un contexto económico que demanda previsibilidad en los presupuestos de obra.




