La Patagonia argentina se prepara para ser el escenario de un evento astronómico sin precedentes en la región
El próximo 6 de febrero de 2027, la ciudad de Esquel se posicionará como el mejor lugar del planeta para observar el impresionante «anillo de fuego». Este fenómeno, que no se repetirá en la zona hasta el año 2048, promete atraer a científicos, turistas y aficionados al astroturismo de todo el mundo.
Un cielo privilegiado para el «anillo de fuego»
La ubicación geográfica de Esquel es estratégica: la franja central del eclipse, donde la Luna se alinea con el Sol dejando ver solo sus bordes, pasará a escasos 10 kilómetros de la ciudad. Especialistas como el guía Pablo Gerez destacan que la baja contaminación lumínica e industrial de la zona garantiza una visibilidad excepcional, difícil de encontrar en otros centros urbanos.
El recorrido del eclipse también incluirá puntos emblemáticos como Trevelin, la Estación Nahuelpan y el área natural de Piedra Parada, ampliando las opciones para quienes buscan capturar este momento único.
Astroturismo y naturaleza en el corazón de Chubut
Desde la Secretaría de Turismo, Deporte y Cultura local, bajo la gestión de Walter Torres, ya se trabaja en estrategias para potenciar este evento como un motor promocional del destino. La experiencia astronómica se complementará con la oferta natural de la región, que incluye desde el Parque Nacional Los Alerces —Patrimonio de la Humanidad— hasta actividades de aventura como parapente, canopy y recorridos por viñedos andinos.
Para los interesados en la observación, se recomiendan puntos clave como la Laguna La Zeta y la Ruta 259, lugares donde la inmensidad del paisaje patagónico potenciará la espectacularidad del fenómeno.
Ciencia y seguridad: claves del evento
Un eclipse solar anular ocurre cuando la Luna, al estar en su punto más lejano de la Tierra, no logra cubrir totalmente el disco solar. Para la ciencia, es una oportunidad invaluable para estudiar la radiación y la corona solar. Sin embargo, los expertos advierten que la seguridad es prioridad: nunca debe mirarse el Sol sin anteojos certificados bajo la norma ISO 12312-2, ya que la exposición directa puede causar daños oculares irreversibles.
Con este fenómeno en el horizonte, Esquel reafirma su compromiso con el desarrollo de un turismo científico y sostenible, preparándose para recibir a miles de visitantes en una jornada que quedará grabada en la historia de la provincia.




