Modernización en las Fuerzas Armadas: El Ejército argentino apunta a los helicópteros Black Hawk para reemplazar una flota de más de 50 años.
La Aviación de Ejército evalúa la incorporación de un lote inicial de unidades UH-60L usadas provenientes de los Estados Unidos. El plan busca sustituir progresivamente a los históricos pero obsoletos UH-1H y Huey II. Además, se reactivaron las gestiones conjuntas con la Fuerza Aérea para recuperar la capacidad de transporte pesado con helicópteros Chinook.
La Aviación del Ejército Argentino se encuentra ante las puertas de una reconfiguración estructural largamente postergada. Con el objetivo de revertir el severo desgaste material y recuperar capacidades operativas perdidas, la fuerza terrestre analiza formalmente la incorporación de un primer lote de entre dos y cuatro helicópteros UH-60 Black Hawk usados, ofrecidos por el Gobierno de los Estados Unidos. Esta transferencia estratégica iniciaría el reemplazo gradual de las aeronaves de ala rotatoria que constituyen el soporte logístico actual, muchas de las cuales superan las cinco décadas de servicio ininterrumpido.
Las tratativas cobraron un impulso renovado tras las reuniones bilaterales en materia de defensa celebradas el pasado mes de marzo, durante la comitiva oficial encabezada por el ministro de Defensa, Luis Petri, a territorio norteamericano. La agenda de reequipamiento militar no se agota en las aeronaves, sino que contempla de manera complementaria la adquisición de vehículos blindados de transporte de personal sobre ruedas 8×8 Stryker.
El desgaste de la columna vertebral aérea y el rol humanitario
La urgencia del recambio técnico radica en el estado crítico del material disponible. En la actualidad, las misiones de transporte táctico, asalto, despliegue rápido y asistencia ante emergencias recaen de manera casi exclusiva sobre los modelos UH-1H y Huey II.
“Son la columna vertebral de la aviación del ejército”, explicó el analista internacional de defensa Andrei Serbin Pont, quien estimó el inventario activo en aproximadamente 40 unidades. Si bien estos aparatos recibieron sucesivos programas de modernización local para extender su ciclo de vida útil, el especialista advirtió que los sistemas ya “bordean la obsolescencia”.
La criticidad de estas plataformas trasciende el plano estrictamente militar, ya que configuran la primera línea de respuesta civil ante catástrofes naturales, inundaciones o misiones de rescate en alta montaña. No obstante, su eficiencia operativa se encuentra severamente condicionada en la actualidad por las limitaciones tecnológicas de su diseño original frente a variables geográficas complejas como la altitud extrema, las altas temperaturas estivales y las distancias de la geografía patagónica.
La opción por el material usado: Viabilidad presupuestaria
Frente a la imposibilidad financiera de costear una flota de 20 unidades UH-60 Black Hawk completamente nuevas de fábrica —cuyo valor de mercado demandaría una inversión de cientos de millones de dólares, una cifra restrictiva para el escenario fiscal de la Argentina—, la Secretaría de Estrategia y Asuntos Militares reorientó los esfuerzos hacia el material remanente de los arsenales estadounidenses.
La alternativa técnica seleccionada corresponde a la versión UH-60L Black Hawk, una variante analógica desarrollada e introducida durante la década de 1990 que, si bien no iguala las prestaciones digitales de las versiones de última generación de los EE. UU., representa un salto cualitativo exponencial respecto a la tecnología de la era de la Guerra de Vietnam de los UH-1H.
El esquema operativo estipula recibir estas primeras unidades mediante los programas de asistencia militar foránea a bajo costo o bajo la modalidad de transferencia sin cargo. Esta incorporación acotada permitiría a la Aviación de Ejército asimilar el nuevo sistema de armas, instruir a los pilotos, reconvertir los talleres de mantenimiento y evaluar su comportamiento logístico antes de avanzar hacia una estandarización más profunda.
Operación conjunta por el regreso de los gigantes Chinook
En paralelo a la negociación por los Black Hawk, el Ministerio de Defensa reactivó el interés por recuperar la capacidad de transporte pesado a través de los icónicos helicópteros biturbina CH-47 Chinook. La Argentina posee un estrecho lazo histórico con este sistema: operó unidades en el pasado, incluyendo dos aeronaves que brindaron apoyo logístico durante la Guerra de Malvinas en 1982 (una resultó destruida en combate y la restante fue capturada tras quedar inmovilizada).
A diferencia del segmento mediano que cubren los Black Hawk, los Chinook aportan una capacidad volumétrica e interna muy superior, apta para el traslado masivo de tropas equipadas y cargas pesadas mediante eslingas externas. Debido a los prolongados plazos de entrega que exigen las líneas de producción internacionales para unidades nuevas, el Gobierno evalúa la triangulación de células dadas de baja por terceros países para su posterior modernización.
La hipótesis de trabajo principal contempla una adquisición conjunta de cuatro unidades, distribuyendo dos helicópteros para el Ejército y dos para la Fuerza Aérea Argentina. De concretarse, la operación permitiría subsanar un vacío estratégico en el Atlántico Sur y la Antártida que el país arrastra desde la finalización del conflicto de 1982.
