Movilización por Ángel: el grito de justicia llega al Obelisco.
Este viernes 17 de abril de 2026, la Ciudad de Buenos Aires se convirtió en el epicentro de un reclamo que nació en Comodoro Rivadavia pero que hoy sacude a todo el país. Bajo la consigna «Si te hubiesen escuchado, estarías con nosotros», familiares, amigos y ciudadanos autoconvocados se movilizaron hacia el Obelisco para exigir justicia por la muerte de Ángel, el niño de cuatro años cuyo caso ha puesto bajo la lupa la eficacia de los procesos de revinculación familiar.
Un pedido de justicia que trasciende el dolor
Luis López, padre de la víctima, arribó a la capital acompañado por Lorena Andrade con un objetivo claro: visibilizar que la muerte de su hijo no fue un hecho aislado, sino el desenlace de una serie de fallas sistémicas. Durante la previa de la marcha, López enfatizó que la lucha actual es para que los responsables materiales paguen por el daño causado, pero también para señalar la falta de escucha hacia quienes alertaron sobre los riesgos que corría el menor.
El caso: golpes, omisiones y la espera de una condena ejemplar
La autopsia de Ángel reveló una realidad desgarradora: más de 20 golpes en la cabeza que desencadenaron el paro cardiorrespiratorio fatal. La investigación judicial avanza actualmente sobre dos figuras centrales que permanecen detenidas en Comodoro Rivadavia:
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La madre biológica: Enfrenta cargos por homicidio agravado por el vínculo en carácter omisivo. La acusación sostiene que, en su rol de garante, no intervino para proteger al niño de las agresiones sistemáticas. De ser hallada culpable, la pena estipulada es la de prisión perpetua.
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El padrastro: Está imputado como presunto autor material de los golpes bajo la carátula de homicidio simple. Sin embargo, la justicia evalúa si las agresiones fueron parte de un maltrato crónico o un ataque con alevosía, lo que podría elevar su condena también a la máxima pena de reclusión.
«Lo mataron las decisiones»: el reclamo por un cambio de paradigma
La causa se encuentra en una etapa crucial de peritajes. Mientras tanto, la sociedad civil permanece movilizada, exigiendo que este caso marque un precedente para que ningún otro niño deba atravesar el sufrimiento que padeció Ángel. «Queremos que los culpables paguen», sentenció el padre.




