La licitación por la Vía Navegable Troncal (VNT) encendió alarmas en Estados Unidos tras una denuncia que apunta a posibles vínculos entre la empresa belga Jan De Nul y capitales estatales chinos.
El planteo genera tensión geopolítica y pone el foco en una de las infraestructuras más estratégicas de la Argentina.
Denuncias cruzadas en la licitación clave
Un grupo de asesores de la firma estadounidense Great Lakes Dredge & Dock Co. advirtió sobre presuntos lazos entre Jan De Nul —competidora por la concesión de la hidrovía— y el gobierno chino. La acusación surge a partir de un informe elaborado por una consultora externa, que analiza las relaciones empresariales detrás de la compañía europea.
Desde el entorno empresarial y fuentes del Gobierno argentino consultadas aseguran que, en apariencia, Jan De Nul cumple con los requisitos formales del pliego licitatorio. Sin embargo, el informe plantea dudas sobre conexiones más profundas con actores vinculados al Partido Comunista Chino (PCCh).
El rol de socios locales y conexiones indirectas
El eje de la sospecha se centra en la relación entre Jan De Nul y su socio argentino desde hace dos décadas, Servimagnus SA, encargada de tareas de dragado como subcontratista.
Según explicó Arthur Van Desande, uno de los expertos consultados, a través de vínculos entre Servimagnus y la firma Agrofina emergen conexiones con empresas estatales chinas. Estas relaciones, según el análisis, podrían estar indirectamente ligadas al aparato estatal del gigante asiático.
“Milei excluyó correctamente a las empresas estatales, pero Jan De Nul les ofrece una puerta trasera, perjudicando directamente la seguridad nacional y los intereses comerciales de Estados Unidos y Argentina”, sostuvo Van Desande.
Impacto geopolítico y tensión internacional
El caso adquiere mayor relevancia en el contexto de la relación entre el presidente argentino Javier Milei y su principal aliado internacional, Donald Trump. La administración estadounidense observa con atención el avance de China en América Latina y considera a la hidrovía como un punto estratégico clave.
Desde Washington, la VNT es vista como un activo de “seguridad nacional”, en el marco de una política más amplia para contener la influencia china en la región.
La denuncia, por ahora, no implica una impugnación formal del proceso licitatorio, pero sí agrega presión política y mediática en una decisión que podría redefinir el control de una vía clave para el comercio exterior argentino.
Un proceso bajo la lupa
Con tres ofertas en competencia y respaldo internacional en la licitación, el futuro de la hidrovía sigue abierto. Pero las sospechas sobre posibles intereses ocultos podrían influir en la decisión final y en la evaluación política del proceso.
La definición no solo tendrá impacto económico, sino también geopolítico, en un escenario global cada vez más disputado.




