Atentado en Washington: imputaron al sospechoso de intentar asesinar a Trump.
La Justicia de los Estados Unidos imputó formalmente este lunes a Cole Tomas Allen por el cargo de intento de asesinato contra el presidente Donald Trump. El acusado fue el protagonista del violento incidente registrado durante la tradicional cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, donde intentó irrumpir armado, desatando un enfrentamiento con el Servicio Secreto.
Allen, de 31 años, compareció ante el tribunal y permanecerá encarcelado sin fianza mientras avanza el proceso. Además de la tentativa de magnicidio, enfrenta cargos federales por el uso de armas de fuego durante la comisión de un delito violento.
Una planificación de semanas y el caos en la gala
Según los informes presentados por el FBI, el ataque no fue un acto impulsivo. Allen, residente de California, planeó el atentado durante semanas: el 6 de abril reservó una habitación en el hotel Washington Hilton y viajó en tren a través del país para registrarse un día antes del evento.
El sábado por la noche, el sospechoso intentó evadir un control de seguridad portando una escopeta y una pistola. El intento derivó en un tiroteo con agentes del Servicio Secreto que obligó a evacuar a Trump del escenario mientras los invitados buscaban refugio bajo las mesas. Un agente resultó herido al recibir un impacto de bala, aunque salvó su vida gracias al chaleco antibalas. Allen fue capturado tras resultar herido en el forcejeo, aunque no por disparos.
El perfil del atacante: un ingeniero sin antecedentes
La investigación reveló detalles inquietantes sobre el perfil de Allen. Graduado en Ingeniería Mecánica en Caltech y con una maestría en Ciencias de la Computación, el imputado trabajaba como tutor y desarrollador de videojuegos. En su entorno era conocido por su participación en una fraternidad cristiana y actividades académicas.
Sin embargo, un correo electrónico enviado a sus familiares previo al ataque lo describe como un «asesino federal amistoso», donde mezclaba disculpas con agravios personales contra la administración Trump. Por su parte, la Casa Blanca calificó el hecho como la acción de un «individuo enloquecido» con motivaciones políticas. El Departamento de Justicia aseguró que buscará una condena rápida ante un acto de violencia que «no tiene lugar en la vida cívica».
