El reciente regreso de la provincia a los mercados internacionales con un bono de U$S 650 millones pone de relieve una realidad asfixiante: gran parte del nuevo compromiso financiero no va a escuelas o rutas, sino a cubrir el bache del BOCADE, el cuestionado instrumento con el que Mario Das Neves condicionó el futuro de los chubutenses.
Mucho de ese dinero fue el que se robó Das Neves con los Jóvenes Brillantes y de ese dinero no se ha recuperado ni el 1% .
La gestión de Ignacio «Nacho» Torres acaba de concretar una jugada de alto riesgo en Wall Street. Con una tasa del 9,5%, Chubut vuelve a emitir deuda en dólares, pero el análisis revela una verdad incómoda: la provincia sigue atrapada en un ciclo de refinanciación permanente para evitar el colapso que inició hace una década.
De los US 650 millones obtenidos, unos **US 250 millones** tienen un destino ineludible: el repago del BOCADE (Bono de Cancelación de Deuda), el «hijo pródigo» de la última gobernación de Mario Das Neves que se convirtió en un ancla para las cuentas públicas.
El origen de la trampa: La era Das Neves
Para entender por qué Torres debe convalidar hoy tasas altas y comprometer regalías petroleras, hay que mirar hacia atrás. El fallecido exgobernador Mario Das Neves cimentó su último mandato sobre una base de deuda que hoy, diez años después, sigue pasando factura.
Bajo su liderazgo, se emitieron instrumentos que hoy son la principal causa de la rigidez fiscal de la provincia:
El BOCADE (2016): Fue la piedra angular del endeudamiento dasnevista. Una colocación de U$S 650 millones garantizada directamente con las regalías petroleras. Este esquema creó un «fideicomiso ciego»: el dinero de la producción de hidrocarburos ni siquiera entra a las arcas de la provincia; va directo a los acreedores en Nueva York.
Gasto corriente vs. inversión

Aunque el relato de la época hablaba de obras, gran parte del flujo de deuda terminó financiando el déficit operativo y una estructura estatal que creció de forma desproporcionada, dejando a la provincia con un margen de maniobra nulo.
La bola de nieve de las refinanciaciones: El BOCADE fue tan mal diseñado en términos de plazos que debió ser reestructurado en 2020 y nuevamente postergado.
Lo que hoy hace Torres es, en esencia, tomar deuda nueva para pagar esa deuda vieja que nunca se terminó de cancelar.
Una provincia «hipotecada»
El informe de la calificadora Moody’s es lapidario: el 86% del stock de deuda de Chubut está en dólares. Es una herencia estructural que deja a la provincia a merced de cualquier devaluación del peso.
Cuando Das Neves emitió el BOCADE, el esquema de garantías con regalías parecía seguro. Sin embargo, la caída en la producción hidrocarburífera (que bajó del 19,5% al 17,3% de los ingresos totales) y la volatilidad del precio del crudo han transformado esa garantía en una «trampa de ingresos».
»Es como tomar un crédito personal para pagar las cuotas de una hipoteca que otro firmó», explican analistas del mercado local.
El costo de la desconfianza

El hecho de que distritos como CABA o Mendoza consigan tasas del 7% u 8%, mientras Chubut debe pagar casi el 10%, no es casualidad. Es el «plus» que el mercado cobra por el historial de estrés financiero que se inició con la gestión de Das Neves y se profundizó con Mariano Arcioni.
Hoy, Nacho Torres intenta despejar el horizonte hasta 2029, pero el costo es alto: más deuda, más dependencia del dólar y un margen fiscal cada vez más estrecho para atender las urgencias de los chubutenses. La «bomba financiera» que se activó hace una década sigue sumando minutos en el reloj, y la provincia parece condenada a pagar, una y otra vez, los platos rotos de un modelo de endeudamiento que priorizó el presente político sobre el futuro económico.




