Lo que debía ser una cena de bienvenida tras meses de detención en Brasil se convirtió en un nuevo foco de conflicto judicial y social
Mariano Páez, padre de la abogada Agostina Páez, reconoció la veracidad de un video viralizado en el que se lo ve realizando gestos discriminatorios en un bar de Santiago del Estero. El episodio ocurre a pocos días del regreso de su hija al país, quien enfrentó un proceso penal en Río de Janeiro por conductas idénticas.
Aunque inicialmente el empresario intentó desvincularse alegando que el material había sido manipulado con Inteligencia Artificial, finalmente confesó su autoría y manifestó su arrepentimiento ante la repercusión del hecho.
De la negación al pedido de disculpas: «Me arrepiento totalmente»
El video, registrado durante la noche del jueves, muestra a Mariano Páez imitando movimientos simiescos mientras se jacta de su posición económica. «Soy empresario, millonario y usurero», se le escucha decir en la filmación mientras repite los mismos gestos que llevaron a su hija a la cárcel en el extranjero. Tras la viralización, el hombre sostuvo que reaccionó «muy mal» ante presuntas agresiones de terceros en el local gastronómico.
»Me arrepiento totalmente. Me siento muy mal», declaró Páez en diálogo con Noticias Argentinas. El hombre también mostró preocupación por cómo este nuevo escándalo podría influir en el fallo definitivo que la Justicia brasileña aún debe dictar sobre el caso de su hija, quien permaneció dos meses y medio bajo custodia en el país vecino.
El fuerte repudio de Agostina Páez hacia su padre
La reacción de Agostina Páez no se hizo esperar. A través de sus redes sociales, la abogada santiagueña marcó una distancia tajante de las acciones de su progenitor. «Lo que se ve es lamentable y lo repudio completamente», sentenció en un comunicado donde aclaró que ella no se encontraba en el lugar al momento del incidente.
Páez, quien aseguró estar enfocada en «reconstruirse» tras su paso por el sistema penitenciario brasileño, fue categórica al separar sus responsabilidades de las de su familia. «Yo me hago cargo de lo mío: reconocí mis errores, pedí disculpas y afronté las consecuencias. No me corresponde responsabilizarme por los actos de él», concluyó, calificando la situación actual como una «pesadilla que no termina».




