Las reapariciones de dirigentes ligados a etapas anteriores de Trelew activaron una respuesta frontal de Gerardo Merino, que en su entrevista con El Quinto Poder eligió salir a fijar un límite político antes de que el calendario electoral entre de lleno en la discusión pública.
El intendente no habló de nombres nuevos ni de una competencia futura en abstracto, sino de figuras que, según su mirada, ya tuvieron responsabilidades de gestión y ahora buscan volver a instalarse en la conversación local. Desde ahí construyó un mensaje tajante: la ciudad no debe abrir otra vez la puerta a quienes asocia con el deterioro de los últimos años.
“Rosa lo tragicómico”: la crítica a Maderna y Massoni
Merino ubicó en ese plano a Adrián Maderna y Federico Massoni, a quienes vinculó con una etapa que, según dijo, dejó a Trelew cerca del desastre. No se limitó a cuestionar posiciones actuales ni declaraciones recientes, sino que puso el foco en el pasado de ambos dentro de estructuras de poder que, a su entender, ya fracasaron. Por eso dijo que cuando escucha nuevamente propuestas para gobernar la ciudad, después de lo que atribuye a esas gestiones, lo toma “como gracioso o como trágico”, y remató esa idea con una definición todavía más filosa: “rosa lo tragicómico” .
El corazón político de ese tramo apareció cuando planteó que esas vueltas no son inocuas ni forman parte de una simple disputa discursiva. Merino sostuvo que “no podemos permitir volver para atrás” y agregó que esas apariciones resultan “peligrosas” porque, según su lectura, reponen lógicas que Trelew todavía intenta dejar atrás.
“Personajes nefastos” y una memoria corta
La crítica subió todavía más de tono cuando habló de “personajes nefastos” y apuntó contra lo que definió como una memoria corta de parte de algunos sectores. Allí el intendente dejó ver que no se trata sólo de una diferencia administrativa o de estilos de conducción, sino de una pelea por el sentido político del pasado reciente de la ciudad. Su razonamiento fue lineal: si quienes estuvieron en funciones durante el período que él cuestiona ahora vuelven a hablar como si fueran alternativa, entonces la sociedad corre el riesgo de naturalizar responsabilidades que para su gestión deberían seguir en primer plano.
“Psíquicamente está desequilibrado”: el pasaje más polémico
Dentro de ese marco se inscribió el pasaje más polémico de toda la entrevista, cuando Merino dijo que uno de esos dirigentes “psíquicamente está desequilibrado por las cosas que dice y por lo que hace” . Ante la pregunta sobre anabólicos, no retrocedió ni buscó moderar el planteo, sino que lo profundizó con una explicación personal apoyada en su formación profesional. Señaló que recibió llamados de neurocirujanos que le habrían ratificado esa interpretación y sumó una comparación con alteraciones observadas en animales sometidos a ese tipo de sustancias.
Ese tramo no fue un exceso aislado dentro de la conversación, sino parte de una estrategia más amplia de deslegitimación política. Merino sostuvo que frente a esos discursos no escucha propuestas, sino “pavadas” , y remarcó que le resulta especialmente grave que provengan de personas que ya estuvieron gobernando la ciudad.
“Estamos demostrando que se puede gobernar sin robar”
La entrevista también dejó ver que Merino no quiso reducir esa confrontación a una pelea de coyuntura. Cuando recordó que al llegar al municipio encontró una estructura devastada, volvió a asociar ese estado con los mismos sectores a los que hoy critica. Incluso recuperó la frase de una comerciante que, en una reunión de la Cámara de Comercio durante una gestión anterior, definió al municipio como “una madriguera de delincuentes” , una imagen que el actual intendente usó para reforzar el contraste entre aquella etapa y la que dice estar construyendo ahora.
La frase que eligió para condensar esa comparación fue directa: “estamos demostrando que se puede gobernar sin robar” , una definición que no sólo busca defender su gestión, sino también convertir la discusión con los exfuncionarios en una disputa moral además de política.
Una advertencia anticipada de cara al calendario electoral
La insistencia en no “volver para atrás” también mostró que el intendente ya lee el clima electoral que viene, aunque falte tiempo para la pelea formal. Por eso cuestionó que algunos dirigentes ya “empiezan a ponerse el saco” y a hablar de cómo gobernarían Trelew, cuando para él todavía cargan con el peso de lo que hicieron o integraron. En esa clave, la entrevista funcionó como una advertencia anticipada: Merino no espera a que la campaña arranque para marcar que, a su juicio, la disputa central no pasará por promesas nuevas, sino por la memoria política sobre quienes ya tuvieron su turno.




