La escena dejó desde el primer minuto una contradicción difícil de pasar por alto. Junto al hombre que agonizaba al costado de un camino alternativo apareció un arma larga, pero la lesión que presentaba en el lateral izquierdo del tórax, según la información médica recibida por la Policía ese mismo sábado, resultaba compatible con perdigones.
Esa diferencia es hoy uno de los puntos más sensibles de la causa, porque, tal como reconoció el comisario Diego Williams, “no se condice con el arma que fue incautada en el lugar” .
El hallazgo: un hombre herido junto a su camioneta
El hecho comenzó a tomar forma cerca de las 10.30 de la mañana del sábado, cuando un llamado telefónico al Centro de Monitoreo Urbano alertó sobre una persona herida de arma de fuego en un acceso alternativo que conecta con la Ruta Nacional 3. Personal de la Comisaría Distrito Quintasencontró una Ford Ecosport estacionada y, a pocos metros, fuera de la banquina, a un hombre mayor de edad con heridas sangrantes en el sector del tórax.
La urgencia terminó marcando una de las primeras decisiones del procedimiento. Los policías resolvieron cargar a la víctima al móvil oficial y trasladarla de inmediato al hospital ante la posibilidad concreta de que muriera antes de que llegara una ambulancia. El hombre ingresó al nosocomio, fue intervenido quirúrgicamente y quedó internado en terapia intensiva en estado delicado durante todo el sábado y parte del domingo, hasta que finalmente se confirmó su fallecimiento en horas de la mañana.
La contradicción central: la herida no coincide con el arma hallada
La identidad del fallecido ya fue establecida y, según confirmó Williams, se trataba de un vecino de Puerto Madryn, domiciliado en la zona oeste de la ciudad, que había salido de su casa durante la mañana. El vehículo encontrado en el lugar era de su propiedad y el arma secuestrada también estaba vinculada a él, pero ese dato no cerró el cuadro sino que lo volvió más complejo. El comisario remarcó que el hombre tenía un arma de fuego registrada a su nombre, pero al mismo tiempo aclaró que el tipo de herida detectada no coincide con ese rifle hallado junto a su cuerpo.
En el sitio trabajaron Criminalística, la División Policial de Investigaciones, Canes y el fiscal de turno, mientras se realizaba la inspección ocular y se avanzaba con distintas diligencias. También se incautó el vehículo y luego se lo requisó con orden judicial.
El llamado anónimo y las hipótesis que se mantienen bajo reserva
La ubicación del episodio también abre interrogantes. El camino donde apareció la víctima sale detrás de la reserva de Servicoop y desemboca en la Ruta 3, en el sector conocido como La S, un trazado que mucha gente usa para acortar recorrido y que queda apartado del centro urbano. Eso vuelve relevante otro aspecto de la pesquisa: el origen del llamado que activó la intervención policial.
Sobre ese punto, la Policía confirmó que ya tiene establecido qué número telefónico realizó la llamada, aunque por ahora mantiene esa información bajo reserva. La misma cautela se impuso respecto de otros datos sensibles, como la posibilidad de determinar si el hombre llegó solo al lugar o si estuvo acompañado, y también sobre el motivo por el cual salió hacia ese sector en primer término. Williams fue claro al respecto: dijo que cuentan con información sobre esos extremos, pero resolvió no difundirla para no entorpecer la investigación.
Sin señales previas de conflicto o desesperación
Otro elemento que por ahora no apareció en el expediente público es una señal previa de conflicto o desesperación personal. El comisario indicó que la familia no manifestó cuadros de depresión, ni tampoco relató problemas recientes con terceros que permitieran orientar rápidamente una hipótesis cerrada sobre lo sucedido. Esa ausencia de un contexto visible no despeja la causa; al contrario, la deja apoyada todavía más en peritajes, cruces de información y reconstrucción de movimientos.
Una investigación abierta con más preguntas que respuestas
La muerte del vecino transformó en un expediente todavía más delicado lo que ya desde el inicio aparecía como un hecho rodeado de piezas sueltas. Quedó un vehículo propio en el lugar, quedó un rifle al costado del cuerpo, quedó una herida que apunta hacia otra arma posible y quedó, además, una secuencia previa que la Policía conoce en parte pero mantiene bajo reserva. En esa suma de elementos está hoy el corazón de la investigación.
Por eso la causa no se mueve únicamente sobre el dato trágico del fallecimiento, sino sobre una pregunta mucho más áspera: qué pasó realmente en ese camino alternativo de Puerto Madryn y cómo se enlazan entre sí los rastros que aparecieron desperdigados en la escena. La respuesta, por ahora, no surge de una sola línea clara ni de una hipótesis cerrada, sino de una contradicción central que sigue sin resolverse y que sostiene abierto todo el caso.




