La causa por el triple crimen de Florencio Varela dejó atrás la etapa de la espera abstracta y entró en una cuenta regresiva concreta. La extradición de Tony Janzen Valverde Victoriano, alias «Pequeño J» , ya fue activada por las autoridades peruanas y ahora la discusión judicial pasa por cómo, cuándo y con qué alcance llegará a la Argentina uno de los acusados más pesados del expediente.
Ese giro también empujó otra vez a las familias de las víctimas al centro de la escena pública, con un reclamo que vuelve a endurecerse a medida que se acerca su arribo.
El proceso quedó formalmente en fase de ejecución y el plazo que manejan los investigadores es de 30 días para concretar el traslado.
La extradición activada: 30 días para que Pequeño J llegue a Argentina
En ese lapso deberán coordinarse trámites diplomáticos, condiciones del detenido, documentación y logística con intervención de Interpol. La extradición no es un dato aislado: es el punto que transforma a un prófugo detenido en Perú en un imputado que puede quedar frente al juez argentino que lleva la causa. Cuando Pequeño J llegue al país, el expediente sumará una herramienta que hasta ahora no tenía: la posibilidad de indagarlo en territorio argentino.
Los cargos: triple homicidio agravado y una trama narco
La imputación principal lo ubica hoy frente a cargos por triple homicidio agravado , con referencias a premeditación, ensañamiento, alevosía y violencia de género. A la vez, la investigación busca empujar el caso hacia otros delitos que aparecen cada vez con más fuerza en el expediente, entre ellos narcotráfico, posible trata y hasta maniobras de lavado. Esa ampliación modifica la lectura del caso porque corre el foco desde el hecho brutal en sí hacia la red que pudo haberlo planificado, financiado o aprovechado.
Las víctimas fueron Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez , asesinadas en septiembre de 2025 en un episodio de violencia extrema que todavía sigue bajo reconstrucción judicial.
El reclamo de las familias: «Perpetua para toda la vida»
Desde ese dolor, los familiares volvieron a hacer oír su reclamo apenas se conoció que la extradición había entrado en marcha. Agostina Gutiérrez , hermana de Lara, lo resumió en una frase que condensó la expectativa de castigo más duro: «Perpetua para toda la vida, a todos estos» .
La hipótesis central: una venganza narco
La hipótesis central que hoy atraviesa el caso lo vincula con una venganza narco , una línea que empujó el expediente desde la pesquisa inicial por la desaparición de tres chicas hacia una investigación federal más compleja. En ese camino aparecieron referencias a una organización con ramificaciones transnacionales, a distintos niveles de mando y a otros actores que habrían intervenido antes y después de los crímenes.
La expectativa de las querellas y de las familias no se limita a verlo sentado ante un juez. También apunta a que su llegada permita reconstruir quién ordenó, ejecutó, facilitó o encubrió un hecho que, por su ferocidad, quebró cualquier escala habitual del delito común en el conurbano.
Pequeño J quedó a un paso de volver al país. La extradición fue activada por Perú y en 30 días podría estar en Argentina para ser indagado por el triple crimen de Florencio Varela. Las familias de las víctimas reclaman perpetua. La causa ya no mira solo los homicidios, sino una trama narco con ramificaciones transnacionales.




