El Presidente sonríe, pero por detrás ya mueve las fichas. Pese a todo lo sucedido en el Senado, con polémica previa e interna a cielo abierto, el Gobierno, con Javier Milei a la cabeza, se esforzó en celebrar «la reconstrucción del Poder Judicial«.
Sin embargo, en la Casa Rosada ya barajan opciones para que la jueza que desencadenó las disputas no asuma su cargo. Se trata de Verónica Michelli, cuyo pliego fue aprobado por el Senado con 44 votos (peronismo, dialoguistas y un libertario disidente) desafiando al veto presidencial.
Las alternativas van desde no firmar el decreto de nombramiento hasta apelar a que el tribunal al que fue designada aún no fue creado o que la Corte Suprema no lo habilite por falta de fondos. Un operativo paz para disimular la derrota.
Celebración forzada: «Fue un hito» pese a la derrota
En Casa Rosada se encargaron de difundir un mensaje acerca de la jornada parlamentaria en la que la Cámara alta aprobó el pliego de Michelli junto con otros 73 magistrados. «Fue un hito» , fue lo que se escuchó, bien en línea con el mensaje del Presidente y el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. Es decir, se ignoraron los disparos previos y la falta de coordinación entre la cúpula del Poder Ejecutivo (los hermanos Milei) y la jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, quien expuso diferencias, ofreció su renuncia y se abstuvo por «objeción de conciencia».
A partir de la luz verde en el Senado, se puso en marcha un operativo paz para que no se notara la fragmentación y la derrota que sufrió el economista por tratar de dar de baja el pliego. Pero en Balcarce 50 comenzaron a correr distintas versiones para que Milei termine ganando la batalla a pesar del revés legislativo.
Las alternativas para que Michelli no asuma: no firmar el decreto o freno de la Corte
En principio, la opción más directa es que el jefe de PEN no firme el decreto para su nombramiento formal. Es una posibilidad concreta que el oficialismo no descarta. Si Milei no estampa su rúbrica, Michelli no puede asumir, aunque el Senado la haya aprobado. Por otro lado, comenzó a circular la chance de que Michelli no entre en funciones porque su destino final es un tribunal que aún no ha sido creado.
Incluso, en LLA especulan con que si finalmente Milei la designa con su firma, la Corte Suprema podría frenar su nombramiento. Varios juzgados creados por ley no fueron todavía habilitados por el máximo tribunal. Ante la falta de fondos, se genera un freno automático para la creación de estos tribunales. Es decir, Michelli tendría el cargo, pero no podría ocuparlo porque el juzgado no existe materialmente.
La interna con Bullrich: «Objeción de conciencia» y renuncia ofrecida
El pliego de Michelli fue aprobado por 44 votos aportados por el peronismo, los bloques dialoguistas y el libertario Francisco Paoltroni. En contra votaron 18 senadores de La Libertad Avanza, mientras que Patricia Bullrich y la radical chaqueña Silvina Schneider se abstuvieron. Bullrich justificó: «Tengo una objeción de conciencia. Estoy convencida de que no se puede atribuir consecuencias disciplinarias a una persona por una relación familiar».
La senadora, además, había ofrecido su renuncia a La Libertad Avanza en las horas previas, aunque Milei la rechazó. La fragmentación es un hecho. El Presidente, mientras tanto, celebra la «reconstrucción judicial» con una sonrisa forzada y un plan B en el bolsillo. Michelli, por ahora, es jueza… pero no tanto.
Milei celebró la «reconstrucción del Poder Judicial» tras la aprobación de 74 pliegos, pero baraja alternativas para que Michelli no asuma: no firmar el decreto, tribunal no creado o freno de la Corte. Interna con Bullrich a cielo abierto.
