La tensión en el sistema de salud previsional alcanzó un punto crítico
Este miércoles, los médicos de cabecera de PAMI culminaron una medida de fuerza de 72 horas con concentraciones en diversos puntos del país, siendo Córdoba uno de los focos de mayor visibilidad. Bajo la consigna de que «la situación es lamentable», los profesionales denuncian que los cambios en el esquema de pagos ocultan un fuerte ajuste que pone en jaque la atención de millones de jubilados.
Un aumento «mentiroso» que esconde una reducción salarial
El conflicto central radica en la modificación de la estructura de haberes dispuesta por el organismo. Si bien desde el Gobierno se anunció un incremento de la cápita —que pasó de 970 a 2100 pesos—, los trabajadores nucleados en la Asociación de Profesionales del Programa de Atención Médica Integral y Afines (Appamia) advierten que se trata de una maniobra engañosa.
«Dicen que aumentaron, pero eliminaron otras prestaciones esenciales. Al final del día, perdemos dinero», explicó una de las médicas afectadas. El nuevo sistema elimina el pago por prestación y deja únicamente el componente por cápita, lo que reduce sustancialmente el ingreso mensual de los cerca de 8 mil médicos que sostienen la red de atención primaria en Argentina.
Costos insostenibles y riesgo para los afiliados
Para los profesionales de cabecera, la ecuación económica ya no cierra. Con honorarios de 2100 pesos por paciente, deben cubrir gastos fijos de consultorio, secretaría, seguros y el pago del monotributo. «Se hace insostenible; muchos colegas están al borde de trabajar a pérdida», relató un médico de la localidad de Saldán que atiende a más de 700 jubilados.
Además del impacto en el bolsillo, los trabajadores cuestionaron la desprolijidad administrativa: los cambios fueron notificados un viernes a última hora y con efecto retroactivo, dejando a miles de familias que dependen de estos sueldos en una situación de total vulnerabilidad.
El temor por la destrucción del servicio público
Los manifestantes coinciden en que estas medidas forman parte de un plan sistemático para desfinanciar al organismo. El temor a la destrucción del Estado y del servicio público de salud sobrevuela cada reclamo. Mientras el paro de 72 horas finaliza con una adhesión masiva, los médicos advierten que, de no mediar una mesa de diálogo que reconozca los costos reales de la medicina, la atención a los adultos mayores sufrirá una degradación irreversible.




