El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, elevó la tensión en Medio Oriente al otorgar un plazo perentorio a Teherán para retomar las negociaciones
Según trascendió este miércoles, el mandatario norteamericano dio un ultimátum de entre tres y cinco días para recibir una «contraoferta coherente», bajo la advertencia de que, de lo contrario, el cese al fuego extendido recientemente llegará a su fin.
Negociaciones al límite en Pakistán
La Casa Blanca busca que las delegaciones de ambos países vuelvan a sentarse en la mesa de diálogo en Islamabad, Pakistán. Funcionarios estadounidenses fueron tajantes al declarar que «no será un alto el fuego indefinido», dejando claro que la paciencia de la administración Trump se agota tras el fracaso de la primera ronda de conversaciones celebrada el pasado 11 y 12 de abril.
A pesar de la dureza del mensaje, el propio Trump manifestó a medios internacionales que es «posible» un nuevo acercamiento este mismo viernes. La mediación en Islamabad ha reportado esfuerzos positivos en las últimas horas, lo que abre una ventana de esperanza para que se concrete un encuentro en el lapso de las próximas 36 a 72 horas.
El tablero geopolítico frente a una fecha crítica
La expectativa global se centra ahora en la respuesta de Teherán. Mientras el periódico New York Post informó sobre avances en la mediación paquistaní, el gobierno de los Estados Unidos mantiene la presión máxima para forzar un acuerdo que estabilice la región.
La elección entre un acuerdo negociado o el reinicio de las hostilidades directas depende de los próximos movimientos diplomáticos en Islamabad. Para Trump, la prioridad es obtener una propuesta concreta que justifique mantener el cese de operaciones militares, en un escenario donde los costos de una ruptura del diálogo impactarían de forma inmediata en los mercados y la seguridad internacional.




