Un hombre de 67 años fue arrestado este lunes en el corazón de Río de Janeiro tras protagonizar un violento episodio en un supermercado
El hecho, que comenzó como una queja por la demora en la atención, escaló hasta convertirse en una denuncia por injuria racial, un delito que en Brasil se castiga con extrema severidad y que no admite fianzas simples.
Un insulto que derivó en detención inmediata
El incidente ocurrió en un comercio de la calle Siqueira Campos, en el barrio de Copacabana. Según el reporte de la Guardia Municipal, el acusado —quien reside en Brasil hace dos años— increpó a una cajera de 23 años. Testigos presenciales indicaron que el hombre la mandó a callar en reiteradas oportunidades y, en el pico de la discusión, le habría proferido el insulto «negra puta».
Paradójicamente, fue otro ciudadano argentino quien, al presenciar la escena de discriminación, dio aviso a los agentes que patrullaban la zona. El hombre fue detenido en flagrancia y trasladado a la 12ª Comisaría de Policía de Copacabana, donde quedó a disposición de las autoridades judiciales bajo una acusación penal firme.
El antecedente de Agostina Páez y las penas en Brasil
Este nuevo caso se produce apenas semanas después de que la abogada argentina Agostina Páez lograra regresar al país tras pasar dos meses retenida en Brasil por un hecho similar en Ipanema. En aquel proceso, la justicia brasileña le impuso una caución de 20.000 dólares para permitirle volver a Argentina mientras la causa continúa su curso.
En Brasil, la legislación contra el racismo y la injuria racial fue endurecida recientemente, equiparando ambos delitos y eliminando la posibilidad de prescripción. Lo que en otros países podría considerarse una «discusión de tránsito» o un altercado menor, en territorio brasileño conlleva penas de prisión efectiva de entre 2 a 5 años, dejando claro que la respuesta judicial ante la discriminación es hoy más rápida y visible que nunca.




