El presidente Javier Milei atraviesa uno de sus momentos más complejos en la percepción pública regional. Un nuevo informe lo ubica en caída sostenida dentro del ranking de mandatarios de América Latina, con baja en su imagen positiva y un aumento marcado del rechazo.
El presidente argentino registra una baja consecutiva por tercer mes en el ranking regional elaborado por CB Global Data. En abril, su imagen positiva cayó al 36,2%, mientras que la negativa escaló hasta un preocupante -59,7%.
De esta manera, Milei descendió del puesto 11 al 14 entre 18 presidentes evaluados en América Latina, consolidando una tendencia descendente que comenzó en febrero.
En febrero el mandatario contaba con un 46,8% de imagen positiva, en marzo bajó a 42,3% y finalmente en abril alcanzó su punto más bajo.
Argentina, en la parte baja del ranking regional
El informe detalla que Milei solo supera a cuatro mandatarios en la medición regional: Daniel Noboa de Ecuador (15°), José Raúl Mulino de Panamá (16°), Delcy Rodríguez de Venezuela (17°) y José Balcázar de Perú (18°).
El ranking es liderado por Nayib Bukele de El Salvador con 70,1% de imagen positiva, seguido por Claudia Sheinbaum de México (69,8%) y Rodrigo Chaves de Costa Rica (59,5%), entre otros.
Crece la negativa y se profundiza la caída local
En el caso argentino, la encuesta muestra un deterioro sostenido: la imagen negativa del presidente pasó de -51,7% en febrero a -52,6% en marzo, hasta llegar a -59,7% en abril.
Dentro de ese número, el informe detalla que un 46,3% considera la gestión como “muy mala”, mientras que un 13,4% la califica como “mala”. En contraste, la imagen positiva se compone de un 28,0% de “muy buena” y un 8,2% de “buena”.
El estudio abarca entre 2.001 y 2.701 consultados por país, lo que otorga una muestra regional amplia para el análisis.
Un escenario político cada vez más desafiante
La tendencia descendente de la imagen presidencial abre interrogantes sobre la evolución del apoyo regional y su impacto en el escenario político interno.
Mientras otros mandatarios logran sostener o mejorar su percepción pública, el caso argentino refleja un desgaste progresivo en la evaluación ciudadana.




