El costo de la independencia en Comodoro: vivir solo ya promedia el millón de pesos.
Independizarse en la ciudad petrolera se ha transformado en un desafío económico de magnitud. A pesar de que el mercado inmobiliario local muestra una sobreoferta de alquileres debido a despidos y traslados de personal calificado hacia Neuquén, la demanda cae drásticamente. El motivo es claro: los altos costos obligan a los jóvenes a postergar su salida del hogar familiar o a buscar estrategias de supervivencia compartida.
El presupuesto mensual: un millón de pesos para empezar
Según Santiago Ruiz, referente de la firma REMAX en Comodoro Rivadavia, el costo de sostener un monoambiente para un joven de entre 23 y 25 años que recién ingresa al mercado laboral ronda el millón de pesos mensuales, incluyendo alquiler y servicios básicos.
Este valor varía según la ubicación:
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Zona Céntrica (calles San Martín o Mitre): El costo puede superar ampliamente el millón de pesos debido a las expensas y el valor del suelo.
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Barrios y Zona Norte: Es posible encontrar departamentos más económicos, aunque el promedio general para una vivienda individual difícilmente baje de esa cifra.
La barrera de ingreso: un segundo millón
Más allá del mantenimiento mensual, el principal obstáculo es el acceso inicial. Para ingresar a una propiedad se requiere una inversión que iguala o supera otro millón de pesos, destinada a cubrir:
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Depósito en garantía y mes de adelanto.
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Sellados y certificación de firmas.
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Honorarios inmobiliarios.
Ante esta situación, algunas inmobiliarias han comenzado a implementar esquemas de financiación, como el pago de honorarios con tarjeta de crédito, para evitar que el ingreso a la vivienda sea «violento» para el bolsillo del inquilino.
Cambios en el comportamiento: del monoambiente a la casa compartida
El fenómeno de la independencia se ha modificado profundamente en el último año. Las residencias de zona norte, diseñadas originalmente como monoambientes para estudiantes de la Universidad, hoy sufren la vacancia.
Muchos jóvenes han optado por dejar los monoambientes para agruparse de a dos o tres personas en casas más grandes, permitiéndoles prorratear los gastos de servicios y alquiler. Otros, ante la imposibilidad de afrontar estos números, deciden regresar a la casa de sus padres o familiares, un fenómeno que se ha intensificado con la reciente ola de despidos en el sector privado y petrolero.




