La medición de la pobreza en la Argentina se encuentra nuevamente en el centro del debate económico y social
Tras un 2025 que había mostrado señales de alivio en las estadísticas oficiales, el arranque de 2026 expone un escenario complejo. El freno en la recuperación laboral, sumado a la persistente aceleración de los precios y una marcada pérdida del poder adquisitivo en los sectores de menores ingresos, encendieron las alarmas de los analistas privados, quienes calculan que el índice interrumpió su tendencia a la baja y comenzó a acelerarse durante el primer trimestre.
El arrastre del último trimestre y el freno de la mejora
Los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) correspondientes al cierre del año pasado revelaron un cambio de tendencia preocupante. Aunque el promedio del segundo semestre de 2025 se ubicó oficialmente en el 28%, la lupa sobre los meses de octubre, noviembre y diciembre mostró que la pobreza ya había trepado al 30%.
Este repunte interrumpió la curva de descenso que venía registrándose a mediados de año y dejó una base mucho más alta para los primeros meses de 2026. La principal explicación de este deterioro radica en el debilitamiento salarial generalizado. De hecho, los salarios registrados (públicos y privados) anotaron en marzo su séptima caída mensual consecutiva frente a la inflación, acumulando una pérdida de poder de compra cercana al 4,67% en el último septeto de meses.
Canastas en alza y jubilaciones estancadas
El costo de vida para no caer en la marginalidad mantuvo un ritmo acelerado durante el primer trimestre. La canasta básica alimentaria, que delimita la línea de la indigencia, sufrió un incremento acumulado del 11,6% entre enero y marzo. En el mismo período, la canasta básica total, que marca el umbral del índice de pobreza, escaló un 9,6%.
A este encarecimiento de los bienes esenciales se suma el retraso de los ingresos previsionales. Según estimaciones del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, la jubilación mínima con bonos acumuló una preocupante caída real del 17,6% en su capacidad de compra entre 2023 y 2026. Por su parte, el haber previsional sin el refuerzo extraordinario experimentó una contracción del 10,2% real, dejando desprotegido a uno de los sectores más vulnerables de la pirámide social.
La controversia técnica por la medición de ingresos
Más allá de la dinámica inflacionaria, la consultora LCG introdujo un debate técnico crucial sobre la confiabilidad de las declaraciones de ingresos en la encuesta oficial. Al analizar los datos, detectaron una distorsión inusual: históricamente, los sueldos del sector privado formal declarados en la EPH representaban el 81% de los registros administrativos reales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Sin embargo, a fines de 2025, esa relación trepó inexplicablemente al 93%.
Al corregir este desvío estadístico y normalizar los ingresos bajo los parámetros históricos, LCG determinó que la pobreza real del cuarto trimestre de 2025 no habría sido del 30%, sino del 35%. Bajo esta metodología, la mejora social celebrada durante el año pasado habría sido considerablemente menor y confirma que el proceso de precarización habitacional e ingresos disponibles ya mostraba signos de agotamiento antes de ingresar al ciclo económico actual.
